Ante las últimas noticias sobre el rearme de los países miembros de la Unión Europea y una posible etapa belicista, observamos que la geopolítica no solo está inmersa en una carrera armamentística, sino también tecnológica y a nivel mundial. La tecnología es, y lo será aún más en los próximos años, un elemento diferenciador tanto para el crecimiento económico como para la defensa de un país. Este es el caso de la IA, la cuántica, la robótica y la biotecnología, como indica el último informe publicado por la Unión Europea: Join White paper for European Defence Readiness 2030.
Para garantizar la seguridad nacional y ser realmente competitivos, la innovación será clave. Tendremos que conciliar la comercialización de la tecnología con la necesidad de salvaguardar los ecosistemas tecnológicos.
La innovación está íntimamente ligada al desarrollo de patentes. Si se analizan las cifras de la Oficina Europea de Patentes, Estados Unidos presentó 47.787 solicitudes en 2024, Alemania, único país europeo en el top 5, presentó 25.033 solicitudes. Le siguen Japón (21.062), China (20.081) y Corea del Sur (13.107). España, pese a que ha sido un año récord, queda muy lejos de las principales potencias, ocupando el puesto 15 por detrás de estados más pequeños como Suiza o Suecia.
Ante las grandes inversiones de los competidores estratégicos de la Unión Europea hay que impulsar la innovación de forma urgente, pública y privada, para que seamos realmente competitivos.