La falta de lluvias pone en alerta al campo gallego: el maíz sufre y crece la preocupación en las explotaciones
La escasez de precipitaciones durante las últimas semanas y las altas temperaturas registradas en buena parte de Galicia están comenzando a pasar factura al sector agrario. Organizaciones profesionales agrarias advierten de que el maíz forrajero, fundamental para alimentar al ganado, es uno de los cultivos más perjudicados por el déficit hídrico.
Aunque Galicia mantiene una situación muy diferente a la de otras comunidades españolas con problemas de sequía estructural, los agricultores reconocen que el agua caída en los últimos días resulta insuficiente para compensar el estrés hídrico acumulado en muchas parcelas.
El maíz, el gran perjudicado
El maíz constituye la base de la alimentación de miles de explotaciones ganaderas gallegas. Cuando las plantas no reciben suficiente agua durante su desarrollo, disminuye la producción y también la calidad del forraje.
Esta situación preocupa especialmente en comarcas del interior de A Coruña, Lugo, Pontevedra y Ourense, donde el calor ha sido más intenso durante el verano.
Riesgo de aumento de costes
Una menor producción obliga a muchas explotaciones a comprar alimento adicional para el ganado.
Ese incremento de costes puede reducir la rentabilidad de las granjas y terminar repercutiendo en toda la cadena agroalimentaria.
El sector recuerda que Galicia es una de las principales productoras de leche de España y cualquier descenso importante en la producción de forrajes afecta directamente a miles de familias.
¿Puede subir el precio de la leche?
Los expertos consideran que todavía es pronto para hablar de una subida inmediata de los precios al consumidor.
Sin embargo, si la situación meteorológica se prolonga durante las próximas semanas y la cosecha resulta inferior a la prevista, los costes de producción podrían aumentar y trasladarse parcialmente al mercado.
La lluvia sigue siendo determinante
Las previsiones meteorológicas apuntan a la llegada de algunas precipitaciones durante esta semana, aunque de forma irregular según las comarcas.
El sector agrícola espera que agosto deje suficientes lluvias para salvar parte de la campaña y evitar pérdidas mayores.
Galicia mira al cielo
La agricultura gallega continúa dependiendo en gran medida del comportamiento del tiempo.
Cada episodio de calor prolongado y cada semana sin precipitaciones condicionan el desarrollo de los cultivos y la rentabilidad de las explotaciones.
Por ello, agricultores y ganaderos permanecen muy pendientes de la evolución meteorológica durante la primera quincena de agosto, un periodo clave para determinar el rendimiento final de la campaña.













