La crisis de la vivienda ha vuelto a llenar las calles de Galicia. Miles de personas participaron este sábado en las movilizaciones convocadas en A Coruña, Vigo, Santiago de Compostela y otras ciudades gallegas para reclamar alquileres asequibles, frenar los desahucios y exigir soluciones ante una situación que afecta cada vez a más familias y jóvenes.
La vivienda se ha convertido en uno de los grandes problemas sociales de Galicia. Las movilizaciones de este fin de semana han puesto de nuevo el foco en el precio de los alquileres, la falta de vivienda asequible y las dificultades que encuentran muchas personas para acceder a un hogar.
Las protestas llegan además después de que el Congreso tumbase el 2 de octubre los dos reales decretos del Gobierno destinados a afrontar parte de la emergencia habitacional. El primer decreto recibió 172 votos a favor y 178 en contra, mientras que el segundo fue rechazado por 166 votos frente a 184.
A Coruña, una de las grandes movilizaciones de Galicia
En A Coruña, la protesta reunió a miles de personas. La cifra varía según las fuentes: el Ayuntamiento situó la asistencia en torno a 10.000 personas, mientras que la Delegación del Gobierno habló de unas 6.000. La marcha comenzó en la zona de As Conchiñas y terminó en O Parrote.
Los manifestantes reclamaron medidas para contener el precio de los alquileres, combatir los desahucios y aumentar la vivienda pública. Entre las reivindicaciones también aparecen la regulación de las viviendas turísticas y vacías y un mayor control de las zonas de mercado residencial tensionado.
La situación preocupa especialmente en A Coruña, donde existen más de 7.000 solicitantes de vivienda y continúa el enfrentamiento político sobre cómo deben utilizarse los recursos destinados a las zonas tensionadas.
Vigo reclama soluciones ante el precio de la vivienda
En Vigo, la movilización también fue multitudinaria. La marcha recorrió la calle Urzáiz hasta la Porta do Sol y convirtió el centro de la ciudad en el escenario de una protesta que situó la vivienda como una de las principales preocupaciones de los vigueses.
Los colectivos convocantes reclamaron actuaciones al Concello y a la Xunta y defendieron que el acceso a una vivienda asequible debe convertirse en una prioridad política.
La situación contrasta con algunos proyectos que ya están en marcha. La Xunta acaba de recibir siete ofertas para construir 80 alojamientos compartidos para jóvenes menores de 36 años en San Paio de Navia, dentro de una iniciativa que también contempla actuaciones en Santiago, Lugo y A Coruña.
Santiago mantiene la presión
En Santiago de Compostela, alrededor de 2.000 personas participaron en la movilización y los colectivos mantienen además una acampada como símbolo de protesta. Los organizadores reclaman soluciones estructurales y han puesto sobre la mesa la posibilidad de avanzar hacia una huelga general por la vivienda.
La capital gallega se ha convertido así en otro de los principales focos del movimiento por el derecho a la vivienda en Galicia.
Ferrol también lleva la vivienda a la calle
La preocupación no se limita a las grandes ciudades. En Ferrol, los movimientos sociales también han convocado movilizaciones para reclamar una vivienda digna y denunciar el incremento de los alquileres y la existencia de viviendas públicas que, según los colectivos, no están siendo aprovechadas de manera suficiente.
El problema afecta especialmente a los jóvenes que intentan emanciparse y a familias con ingresos medios que encuentran cada vez más dificultades para asumir el coste de un alquiler.
¿Qué reclamaban los manifestantes?
Las reivindicaciones planteadas durante las movilizaciones gallegas incluyen:
- Más vivienda pública y alquiler asequible.
- Medidas contra los desahucios.
- Renovación y protección de los contratos de alquiler.
- Control de los precios en las zonas tensionadas.
- Regulación de las viviendas turísticas.
- Incorporación de viviendas vacías al parque público.
- Medidas contra la especulación inmobiliaria.
- Más facilidades para que los jóvenes puedan emanciparse.
La caída de los decretos estatales ha incrementado además la tensión social. Entre las medidas que decaen estaban el denominado escudo antidesahucios, determinadas prórrogas extraordinarias de los alquileres, medidas sobre contratos de temporada y habitaciones y algunas ayudas relacionadas con el acceso a la vivienda.
La vivienda se convierte en un problema político y social
Las movilizaciones de Galicia forman parte de una ola de protestas desarrollada este fin de semana en numerosas ciudades españolas. Los colectivos convocantes han planteado incluso la posibilidad de avanzar hacia una huelga general por la vivienda si las administraciones no adoptan nuevas medidas.
En Galicia, el debate tiene además una dimensión propia: la falta de vivienda asequible, el precio de los alquileres en las ciudades, la vivienda turística, la disponibilidad de vivienda pública y las dificultades de los jóvenes para emanciparse.
La cuestión ya no afecta únicamente a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad. También empieza a condicionar a trabajadores y familias con ingresos que, pese a tener empleo, no encuentran una vivienda cuyo alquiler puedan asumir.
La pregunta que queda ahora sobre la mesa es qué ocurrirá después de las manifestaciones y tras el rechazo de los decretos de vivienda. En Galicia, la presión social ha aumentado y las organizaciones convocantes anuncian que no piensan abandonar la calle.










