Los realquilados afloran entre los desalojos judiciales en Vigo, donde se tramitaron 30 lanzamientos durante el tercer trimestre de 2026, frente a los 57 del mismo periodo del año pasado. Diez órdenes siguen pendientes de ejecución.
La crisis del alquiler en Vigo está dejando al descubierto una realidad poco visible: personas que pagan por vivir en una habitación y que pueden acabar enfrentándose a un desalojo sin disponer de un contrato firmado con el propietario de la vivienda.
La oficina judicial encargada de ejecutar los desalojos en Vigo está detectando cada vez más casos de personas realquiladas. Se trata de inquilinos que pagan una habitación a otra persona que, a su vez, tiene alquilado el piso, pero que en ocasiones no cuenta con autorización del propietario para subarrendarlo.
La situación genera una especial incertidumbre para quienes buscan alojamiento en una ciudad donde acceder a un alquiler resulta complicado. Algunas de estas personas entregan el dinero en mano y llegan a acuerdos verbales, sin recibos ni documentación que permita acreditar con facilidad las condiciones pactadas.
Los desahucios bajan en Vigo, pero aparecen nuevos casos de realquiler
Los datos del tercer trimestre de 2026 muestran una reducción de los lanzamientos judiciales en Vigo. Durante ese periodo se tramitaron 30, frente a los 57 registrados en el mismo trimestre de 2025.
De los 30 procedimientos contabilizados, 20 ya se habían ejecutado y otros diez permanecían pendientes. La cifra refleja un descenso de los desalojos, aunque los responsables judiciales advierten de que están apareciendo más situaciones relacionadas con el realquiler de habitaciones.
El problema surge cuando una persona alquila una vivienda y decide ofrecer habitaciones a terceros sin contar con el consentimiento necesario del propietario. Si el dueño descubre esa situación, puede acudir a los tribunales para recuperar el inmueble.
En esos casos, quienes ocupan las habitaciones pueden verse afectados por un procedimiento judicial aunque no hayan firmado directamente el contrato de arrendamiento de la vivienda completa.
Alquilar una habitación sin contrato: los riesgos para el inquilino
Uno de los principales problemas es la falta de documentación. Cuando el acuerdo se realiza únicamente de palabra y los pagos se hacen en efectivo, demostrar cuánto se ha abonado, qué condiciones se pactaron o quién asumió determinadas obligaciones puede resultar más difícil.
Sin embargo, no tener un contrato escrito no significa automáticamente carecer de derechos. La situación jurídica depende de las circunstancias concretas, de los acuerdos existentes y de la relación entre las personas implicadas.
La Ley de Arrendamientos Urbanos contempla el subarriendo de viviendas bajo determinadas condiciones. En el alquiler de una vivienda completa, el subarriendo parcial requiere, con carácter general, el consentimiento escrito del arrendador. La calificación jurídica de cada acuerdo y las consecuencias de un posible desalojo deben examinarse caso por caso.
Por eso, antes de pagar una habitación, conviene identificar a la persona que la alquila, solicitar un documento firmado, conservar los justificantes de pago y comprobar si tiene autorización para realquilarla.
Una nueva cara de la crisis de la vivienda en Vigo
El realquiler de habitaciones añade un nuevo elemento al debate sobre el acceso a la vivienda en Vigo. No se trata únicamente del precio mensual de un piso: también importa la seguridad de los acuerdos, la posibilidad de demostrar los pagos y el riesgo de que una persona descubra que no puede permanecer en el alojamiento que está pagando.
La situación afecta especialmente a quienes necesitan una solución habitacional inmediata y aceptan condiciones informales por falta de alternativas.
La recomendación para quienes buscan una habitación es no confiar únicamente en los mensajes o en los acuerdos verbales. Un contrato o documento firmado, los recibos y la identificación de quien ofrece el alojamiento pueden ser fundamentales si aparece un conflicto.
En cualquier caso, cada procedimiento de desahucio tiene sus propias circunstancias. La existencia de un realquiler irregular no permite concluir, por sí sola, que todos los ocupantes deban abandonar la vivienda de manera inmediata ni que carezcan de protección legal.










