La oferta de alquiler residencial cae un 33% en un año en la ciudad, mientras crecen los arrendamientos de temporada y las habitaciones se convierten en una alternativa cada vez más habitual.
Encontrar un piso de alquiler en A Coruña se ha convertido en una de las grandes dificultades para quienes buscan vivienda en la ciudad. La oferta disponible continúa reduciéndose y el mercado inmobiliario afronta un escenario cada vez más complicado para estudiantes, trabajadores, familias y personas que necesitan cambiar de domicilio.
Los últimos datos publicados este martes apuntan a que el mercado coruñés cuenta con menos de 300 viviendas en alquiler anunciadas, uno de los niveles más bajos registrados. La escasez de pisos disponibles contrasta con la necesidad de alojamiento en una ciudad en la que los precios y las condiciones de acceso llevan tiempo preocupando a quienes buscan una vivienda habitual.
Menos pisos disponibles y más competencia para encontrar casa
La caída de la oferta es uno de los elementos que más condicionan el mercado inmobiliario coruñés. Según los datos recogidos por El Ideal Gallego, A Coruña dispone de un 33% menos de viviendas de alquiler permanente que hace un año.
A esta reducción se suma el peso creciente de los arrendamientos de temporada. La oferta de esta modalidad habría aumentado un 188% en el mismo periodo, una evolución que refleja el cambio que está experimentando el mercado local.
La consecuencia para quienes necesitan alquilar es clara: hay menos alternativas para encontrar una vivienda estable y resulta más complicado localizar un piso que encaje en el presupuesto y en las necesidades de cada hogar.
Alquilar una habitación ya cuesta 350 euros al mes
La falta de pisos está impulsando también la búsqueda de habitaciones compartidas. Esta alternativa, tradicionalmente asociada a estudiantes y jóvenes que comienzan su vida laboral, se ha extendido a otros perfiles que necesitan reducir sus gastos de alojamiento.
El precio medio de una habitación en A Coruña se sitúa en torno a los 350 euros mensuales, según las cifras recogidas en la información publicada este martes. Es el importe más elevado entre las capitales gallegas citadas en ese análisis: Pontevedra registra una media de 330 euros, Ourense de 300 y Lugo de 282 euros.
Para quienes cobran salarios ajustados o tienen que asumir otros gastos esenciales, compartir vivienda deja de ser únicamente una elección personal y puede convertirse en la única opción asumible.
¿Por qué cada vez hay menos viviendas de alquiler permanente?
La evolución del mercado coincide con la controversia sobre las medidas de regulación del alquiler y con la incertidumbre generada por los cambios normativos debatidos a escala estatal.
Entre las alternativas que contempla un propietario se encuentran mantener el alquiler tradicional, optar por un arrendamiento de temporada cuando concurren sus requisitos legales, vender el inmueble o dejarlo fuera del mercado. El peso de cada opción depende de las circunstancias de cada vivienda y de las decisiones de sus propietarios.
La declaración de A Coruña como zona de mercado residencial tensionado no ha eliminado el problema de acceso a la vivienda. Los datos difundidos por la Xunta también reflejan una reducción de los contratos de alquiler registrados, aunque las cifras administrativas de contratos y los anuncios publicados en portales inmobiliarios miden realidades distintas.
El debate sigue abierto: cómo conseguir que los precios sean asumibles sin que la oferta disponible continúe reduciéndose.
Una dificultad que va más allá de los jóvenes
La falta de vivienda asequible afecta a quienes llegan a A Coruña para estudiar o trabajar, pero también a familias que buscan más espacio, personas separadas que necesitan otro domicilio y trabajadores que no pueden permitirse vivir cerca de su empleo.
La escasez de alternativas puede obligar a ampliar la búsqueda a otros municipios del área metropolitana, asumir desplazamientos diarios o compartir vivienda durante más tiempo del previsto.
La construcción de vivienda pública y el aumento de la oferta residencial figuran entre las soluciones que se plantean para responder a este problema. Sin embargo, la necesidad inmediata de encontrar un alquiler asequible continúa chocando con un mercado en el que cada vez resulta más difícil localizar una vivienda disponible.
En A Coruña, el problema ya no es solamente cuánto cuesta alquilar un piso. Para muchas personas, la primera dificultad es encontrar uno.









