Aerotermia, bomba de calor, pellets, gas o radiadores eléctricos: comparamos las principales opciones para calentar una vivienda en Galicia, cuánto puede costar cada sistema y qué conviene elegir según el tipo de casa, el clima y el presupuesto.
Con la llegada del frío, muchos hogares gallegos se hacen la misma pregunta: ¿qué sistema de calefacción permite estar cómodo sin disparar la factura de la energía? La respuesta depende de varios factores, desde el aislamiento de la vivienda hasta el número de habitaciones que se quieren calentar o las horas que funciona la calefacción.
No es lo mismo vivir en un piso en A Coruña o Vigo que en una casa unifamiliar del interior de Lugo u Ourense. Tampoco tiene las mismas necesidades una vivienda con radiadores de agua ya instalados que una casa en plena reforma.
La aerotermia y las bombas de calor se encuentran entre las alternativas más eficientes, mientras que los pellets y la leña pueden resultar interesantes en determinadas viviendas unifamiliares. El gas sigue siendo una opción para hogares con instalación existente, y los radiadores eléctricos pueden servir para usos puntuales, aunque suelen resultar menos competitivos cuando se utilizan durante muchas horas.
¿Qué calefacción es mejor para una vivienda en Galicia?
La mejor elección depende de la inversión inicial, el consumo previsto y las características de cada inmueble. Esta comparativa permite identificar qué sistema puede encajar mejor en cada caso.
| Sistema | Inversión inicial | Coste de uso | Para qué vivienda puede encajar |
|---|---|---|---|
| Aerotermia | Alta | Bajo si está bien diseñada | Viviendas habituales, casas bien aisladas y reformas integrales |
| Bomba de calor aire-aire | Baja o media | Bajo en condiciones favorables | Pisos y viviendas que necesitan calentar estancias concretas |
| Pellets | Media | Variable según el combustible | Casas con espacio para almacenar sacos y evacuar humos |
| Leña | Variable | Depende del suministro y del equipo | Viviendas rurales con acceso a leña y espacio adecuado |
| Gas natural | Media si hay que instalar el equipo | Depende del precio del gas y del rendimiento | Viviendas con conexión y radiadores existentes |
| Radiadores eléctricos | Baja | Generalmente alto con uso intensivo | Habitaciones aisladas, segundas residencias y uso ocasional |
| Geotermia | Muy alta | Potencialmente bajo | Viviendas con terreno y presupuesto para una instalación especializada |
Los costes reales pueden cambiar considerablemente según las tarifas energéticas, el aislamiento, la potencia instalada y los hábitos de uso. Por eso, comparar únicamente el precio de compra puede llevar a una decisión equivocada.
1. Aerotermia: una de las opciones más eficientes para calentar una casa
La aerotermia utiliza una bomba de calor para extraer energía térmica del aire exterior y trasladarla al interior de la vivienda. En lugar de generar todo el calor mediante combustión o resistencia eléctrica, aprovecha la energía disponible en el ambiente.
Su principal ventaja es el rendimiento: un equipo bien dimensionado puede aportar varias unidades de calor por cada unidad de electricidad consumida. El resultado concreto depende de la temperatura exterior, del equipo y de la temperatura que necesite el sistema de calefacción.
¿Cuándo compensa instalar aerotermia en Galicia?
- En una vivienda habitual con un consumo elevado de calefacción.
- En una casa bien aislada o que vaya a rehabilitarse.
- Si se puede combinar con suelo radiante o radiadores adecuados para trabajar a baja temperatura.
- Si también interesa producir agua caliente sanitaria con el mismo sistema.
El principal inconveniente es la inversión inicial. Sustituir una caldera por aerotermia puede exigir cambios en la instalación, los emisores térmicos y el espacio disponible para los equipos.
En una vivienda antigua con radiadores convencionales, conviene comprobar si la instalación puede funcionar a temperaturas adecuadas para mantener un buen rendimiento. No basta con instalar una máquina potente: el diseño del conjunto es determinante.
2. Bomba de calor: una alternativa para calentar un piso sin grandes obras
La bomba de calor aire-aire, habitual en los equipos de aire acondicionado con función de calefacción, puede ser una alternativa interesante para muchos pisos gallegos.
Su ventaja es que requiere una inversión generalmente inferior a la de una instalación completa de aerotermia aire-agua. Además, permite refrescar la vivienda en verano.
Puede resultar especialmente útil cuando se quiere calentar una zona de la casa sin poner en marcha un sistema central para todas las habitaciones.
Sin embargo, hay que tener en cuenta varios aspectos: la distribución del calor, el aislamiento, el ruido de los equipos y el rendimiento cuando baja la temperatura exterior. En viviendas con muchas habitaciones cerradas, puede no proporcionar el mismo confort que una instalación de calefacción por agua.
Antes de elegir esta opción, conviene estudiar dónde colocar las unidades y qué potencia se necesita realmente.
3. Pellets: una opción para casas con espacio de almacenamiento
Las estufas y calderas de pellets utilizan pequeños cilindros de biomasa como combustible. Pueden ser una alternativa para viviendas unifamiliares, especialmente cuando no existe conexión a la red de gas.
Entre sus ventajas están la posibilidad de utilizar un combustible sólido y la capacidad de calentar con rapidez la estancia en la que se encuentra instalada una estufa.
Pero hay diferencias importantes entre una estufa y una caldera. Una estufa puede calentar principalmente la habitación en la que se encuentra, mientras que una caldera conectada a un circuito de agua puede distribuir calor por varias estancias.
Antes de instalar pellets, es necesario valorar:
- El precio y la disponibilidad del combustible.
- El espacio seco para almacenar los sacos.
- La salida de humos y las condiciones de instalación.
- La limpieza periódica y el mantenimiento del equipo.
- La necesidad de cargar combustible y gestionar las cenizas.
El coste final no depende únicamente del precio del saco: también influyen el rendimiento del aparato y la cantidad de energía que necesita la vivienda.
4. Leña: ¿sigue compensando para calentar una casa en Galicia?
La leña continúa siendo una alternativa en determinadas casas rurales gallegas, sobre todo cuando existe un suministro cercano y económico.
Una estufa o una chimenea cerrada diseñada para calefacción puede aportar calor y reducir la dependencia de otros combustibles. Sin embargo, no todas las chimeneas tienen el mismo rendimiento ni distribuyen el calor de forma uniforme.
Una chimenea abierta tradicional puede perder una parte importante del calor por el conducto de salida. Por eso, si el objetivo principal es ahorrar energía, conviene comparar su rendimiento con el de una estufa cerrada moderna.
También hay que valorar el trabajo que requiere almacenar, transportar y preparar la leña, además de la limpieza y la correcta evacuación de humos.
5. Gas natural: una opción que puede aprovechar los radiadores existentes
En viviendas que ya cuentan con caldera de gas natural y radiadores de agua, mantener una instalación eficiente puede evitar una inversión inmediata elevada.
Las calderas de condensación aprovechan mejor la energía del combustible que los modelos antiguos. Además, los termostatos programables y las válvulas termostáticas permiten ajustar el funcionamiento a las necesidades de cada estancia.
No obstante, el coste de uso depende del precio del gas, del rendimiento real de la caldera y de las pérdidas de calor de la vivienda.
Si la instalación es antigua o se plantea una reforma importante, puede ser el momento de comparar el coste de renovar la caldera con el de otras alternativas, incluida la aerotermia.
6. Radiadores eléctricos: cuándo son una buena idea y cuándo no
Los radiadores eléctricos destacan por su facilidad de instalación y por no necesitar una caldera ni una red de tuberías de agua.
Pueden ser útiles para calentar una habitación durante un periodo corto, una segunda residencia o una estancia que apenas se utiliza. Su principal limitación aparece cuando se emplean como sistema principal durante muchas horas al día.
A diferencia de una bomba de calor, un radiador eléctrico convencional transforma la electricidad en calor directamente, sin multiplicar la energía térmica obtenida por cada unidad eléctrica consumida.
Por eso, antes de instalar radiadores eléctricos en toda una vivienda, conviene estimar las horas de uso y comparar la factura prevista con la de una bomba de calor.
¿Qué sistema elegir según el tipo de vivienda?
La decisión puede resumirse en cuatro situaciones habituales:
Para un piso en A Coruña o Vigo: una bomba de calor aire-aire puede ser interesante si se busca una inversión moderada y se quiere calentar principalmente las estancias más utilizadas. Si el piso ya tiene calefacción central o radiadores de agua, hay que comparar los costes de mantener la instalación existente y de cambiarla.
Para una casa unifamiliar en el interior de Galicia: la aerotermia puede funcionar bien si la vivienda está correctamente aislada y el sistema está dimensionado para las condiciones climáticas locales. Los pellets o la leña también pueden tener sentido cuando existe espacio de almacenamiento y un suministro adecuado.
Para una vivienda antigua con radiadores: antes de instalar aerotermia, es importante comprobar la temperatura que necesitan los radiadores, las pérdidas de calor y la posibilidad de mejorar el aislamiento. En ocasiones, la reforma de la envolvente resulta tan importante como cambiar el equipo.
Para una segunda residencia que se utiliza pocos días: una instalación de gran coste puede tardar mucho en amortizarse. Una solución sencilla, adaptada a las estancias utilizadas y con control de temperatura puede ser más razonable.
Estas orientaciones son generales. La elección definitiva debe basarse en las necesidades térmicas reales de la vivienda y en un presupuesto que incluya tanto la instalación como el consumo previsto.
Cuánto cuesta calentar una vivienda: el dato que debes mirar antes de decidir
No existe una factura única para cada sistema. Dos viviendas con la misma superficie pueden consumir cantidades muy distintas de energía si una tiene ventanas eficientes, paredes aisladas y pocas infiltraciones, mientras que la otra pierde calor por la cubierta, las fachadas o los cierres.
Para comparar presupuestos, solicita que incluyan estos cinco datos:
- Coste total instalado, incluidos los equipos, la mano de obra y las adaptaciones necesarias.
- Consumo anual estimado, calculado según la vivienda y las condiciones climáticas.
- Precio de la energía utilizada, con los costes fijos y variables que correspondan.
- Mantenimiento previsto, limpieza, revisiones y posibles sustituciones de componentes.
- Plazo de amortización, comparando la inversión adicional con el ahorro anual esperado.
Como referencia, un análisis de la OCU publicado en octubre de 2026 comparó distintos sistemas para una vivienda de 90 metros cuadrados situada en una zona climática fría de España. Sus resultados mostraron diferencias importantes entre tecnologías, pero no deben trasladarse directamente a Galicia: el clima, el precio de la energía, el aislamiento y las condiciones de cada hogar pueden modificar el resultado.
Cómo gastar menos en calefacción este invierno
Cambiar de sistema no es la única forma de reducir la factura. Algunas medidas sencillas pueden mejorar el confort y disminuir las pérdidas de calor.
Mantén una temperatura razonable
El IDAE recomienda una temperatura de referencia de unos 21 °C para mantener el confort con ropa adecuada. Cada grado adicional puede aumentar el consumo, aunque el efecto exacto depende de la vivienda y de la instalación.
Evita las fugas de calor
Revisa las ventanas, las puertas y los cajetines de las persianas. Los burletes y otras mejoras sencillas pueden reducir las corrientes de aire. Si se va a realizar una reforma, mejorar el aislamiento de la cubierta, las fachadas y los cerramientos puede reducir las necesidades de calefacción durante años.
Programa la calefacción según tus horarios
No es necesario mantener la misma temperatura en todas las habitaciones ni durante todo el día. Los termostatos programables y las válvulas termostáticas permiten adaptar el consumo al uso real de cada estancia.
Ventila durante pocos minutos
En invierno, es preferible renovar el aire durante un periodo breve y cerrar las ventanas después, en lugar de mantenerlas abiertas durante mucho tiempo mientras funciona la calefacción.
Revisa el sistema antes de la temporada de frío
La limpieza y el mantenimiento ayudan a detectar problemas de funcionamiento y a conservar la eficiencia de los equipos. En instalaciones con radiadores de agua, conviene comprobar que calientan correctamente y seguir las indicaciones del fabricante.
¿Hay ayudas para instalar calefacción eficiente en Galicia?
En Galicia, el Instituto Enerxético de Galicia (INEGA) publica convocatorias de ayudas para determinadas instalaciones de energías renovables térmicas, entre ellas tecnologías como la aerotermia, la geotermia y la solar térmica.
Las condiciones, los beneficiarios, los plazos y los gastos subvencionables dependen de cada convocatoria. Por eso, antes de realizar una inversión, conviene consultar la información oficial de INEGA y comprobar si existe una línea abierta que se adapte a la vivienda y al tipo de instalación.
No es recomendable dar por garantizada una subvención antes de verificar sus requisitos y el estado de la convocatoria.
Entonces, ¿cuál es la mejor calefacción para Galicia?
Para muchas viviendas habituales, una bomba de calor bien dimensionada puede ofrecer un consumo contenido. La aerotermia merece especial atención en casas con demanda de calefacción elevada y en reformas integrales, mientras que los pellets y la leña pueden ser alternativas interesantes en determinadas viviendas unifamiliares.
El gas puede seguir teniendo sentido cuando ya existe una instalación eficiente, y los radiadores eléctricos son más adecuados para usos puntuales que para calentar una casa entera durante todo el invierno.
La recomendación más importante es comparar el coste completo y no solo el precio de compra. La calefacción que más compensa es la que proporciona el confort necesario con el menor coste total para esa vivienda concreta.









