Inés Rey, alcaldesa de A Coruña, se escaquea como puede, no quiere reconocer que las arcas municipales están vacías, no hay dinero ni para asumir los compromisos de obras ya firmados. Lo de ser sede del Mundial fue el sueño de una noche de verano. Escotet, dueño de Abanca, no está por la labor de echar una mano. No quiere hacer un favor a los que lo han criticado y comprometido públicamente. A Coruña se queda sin sede mundialista y el marrón se lo cargarán al concejal de Cultura y Turismo, Gonzalo Castro, acaso el único que ha hecho su trabajo buscando inversor. Inés Rey y Lage Tuñas, tanto monta monta tanto (como Isabel y Fernando) seguirán contándonos las excelencias de su gestión mientras la ciudad se desvanece en la nada. A Coruña, ya no es esa ciudad heroica y liberal de María Pita y Salvador de Madariaga, se parece más a un patio de monipodio de la Sevilla del siglo XVI. Ahora que lo pienso, cada vez Lage Tuñas se me parece más a Luís Roldán, son clavaditos.








