Comprar lo mismo cuesta más. Aunque la inflación general parece haber entrado en una fase de moderación durante 2026, las familias gallegas continúan notando cada semana cómo llenar el carro del supermercado supone un esfuerzo cada vez mayor.
Los últimos datos disponibles reflejan que los alimentos y bebidas no alcohólicas siguen encareciéndose por encima de muchos salarios. En términos interanuales, la alimentación acumula una subida cercana al 2,5%, mientras que algunos productos básicos registran incrementos muy superiores a la media.
Los huevos encabezan la lista de productos que más se han disparado, con aumentos que rondan el 15% en el último año. También destacan las fuertes subidas de la carne de vacuno, las legumbres y hortalizas frescas, así como del pescado fresco, alimentos muy presentes en la dieta de los hogares gallegos.
Mientras tanto, algunos productos ofrecen un pequeño respiro. El aceite de oliva continúa corrigiendo parte de las históricas subidas registradas durante los últimos años y las frutas frescas presentan una evolución más contenida, aunque sin compensar el incremento general del resto de la cesta.
Galicia, entre las comunidades con mayor presión inflacionista
La situación resulta especialmente sensible en Galicia. Durante los primeros meses de 2026, la comunidad registró tasas de inflación superiores a la media nacional, llegando al 3,8% en algunos momentos del año, según los datos oficiales.
Esto significa que una familia que hace un año destinaba 100 euros a su compra semanal necesita ahora más dinero para adquirir prácticamente los mismos productos. Los consumidores han comenzado a modificar hábitos: comparan más precios, buscan promociones, recurren a marcas blancas y planifican las compras con mayor detalle para evitar gastos innecesarios.
Cambian los hábitos de consumo
La subida continuada de los precios está provocando una transformación silenciosa en los hogares. Cada vez más consumidores reducen compras impulsivas, limitan productos considerados prescindibles y priorizan alimentos básicos. El precio se ha convertido en el principal factor de decisión por delante incluso de las marcas tradicionales.
Los expertos señalan que, aunque la inflación general se mantiene estabilizada en torno al 3,2%, el ciudadano sigue percibiendo una sensación de encarecimiento permanente porque muchos alimentos acumulan incrementos de precio desde 2021 que superan ampliamente el 20% e incluso el 30% en algunos casos.
El reto de llegar a fin de mes
La consecuencia es evidente: cada visita al supermercado supone un nuevo examen para las economías familiares. Galicia no escapa a una tendencia que afecta a toda España, pero que golpea con especial intensidad a quienes destinan una mayor parte de sus ingresos a alimentación.
Mientras los indicadores macroeconómicos hablan de moderación, la realidad que perciben miles de gallegos sigue siendo la misma frente a las estanterías: comprar cuesta más, y llenar el carro ya no garantiza llevar todo lo que antes entraba en él.
Una crónica de: David Expósito













