El proyecto de 365.496 gallinas en Agolada vuelve a poner el foco sobre un proceso que lleva décadas transformando la ganadería gallega: menos explotaciones, más capacidad productiva y una creciente concentración de animales en determinadas zonas
El proyecto de una explotación avícola con 365.496 gallinas ponedoras en Agolada ha vuelto a abrir el debate sobre el tamaño de las granjas y el modelo ganadero que se ha desarrollado en Galicia durante las últimas décadas.
La iniciativa proyectada en Leira Nova, todavía en fase de tramitación ambiental, no puede analizarse únicamente como un proyecto aislado. Forma parte de una transformación más amplia del sector agroganadero gallego, marcada por la reducción del número de explotaciones y la concentración de la producción en instalaciones de mayor capacidad.
Los datos disponibles permiten observar ese cambio.
Galicia tiene cada vez menos explotaciones agrarias
Entre 2016 y 2023, el número de explotaciones agrícolas de Galicia pasó de 76.406 a 41.507, una reducción del 45,7 %, según los datos de la Encuesta sobre la Estructura de las Explotaciones Agrícolas.
La reducción también se produjo en el empleo vinculado a estas explotaciones.
Al mismo tiempo, Galicia mantiene una importante cabaña ganadera. En 2023 había más de 6.300 explotaciones porcinas y 1,2 millones de cabezas de porcino, mientras que las explotaciones avícolas superaban las 4.100 y concentraban más de 29,7 millones de aves.
La fotografía que dejan estos datos es significativa: menos explotaciones agrarias no significa necesariamente menos animales o menos producción.
¿Cómo se llegó al modelo de macrogranja?
La transformación comenzó mucho antes de que la palabra “macrogranja” entrase en el debate público.
La modernización de la ganadería, la necesidad de aumentar la productividad, la especialización de las explotaciones y la integración de los productores en cadenas agroindustriales fueron favoreciendo progresivamente instalaciones con una mayor capacidad.
En algunas zonas de Galicia este proceso fue especialmente intenso.
Uno de los ejemplos más conocidos se encuentra en A Limia, donde la expansión de la ganadería industrial se aceleró desde finales del siglo XX.
Un informe histórico sobre la evolución ganadera de la comarca sitúa a finales de los años noventa la construcción del complejo de Altapedra, con decenas de instalaciones y una capacidad conjunta de cientos de miles de animales.
A Limia, el gran ejemplo gallego
La comarca ourensana se convirtió con el paso de los años en uno de los principales focos de concentración ganadera de Galicia.
Según documentación y estudios citados sobre la evolución de la zona, desde finales de los años ochenta se produjo un crecimiento sostenido de la ganadería industrial, especialmente de porcino y avicultura.
El cambio fue especialmente llamativo por la evolución de los distintos tipos de ganado.
Mientras determinadas cabañas tradicionales perdieron peso, el porcino y la avicultura experimentaron un fuerte crecimiento en la comarca.
El resultado fue un aumento considerable de la carga ganadera, es decir, de la cantidad de animales concentrados en relación con el territorio disponible.
El problema de los residuos y los nitratos
El crecimiento de las explotaciones intensivas también ha obligado a desarrollar sistemas específicos para gestionar estiércoles, purines, aguas residuales y emisiones.
La Xunta dispone actualmente de herramientas como ECOGAN, que permiten registrar las mejores técnicas disponibles aplicadas en las explotaciones y estimar emisiones, consumo de recursos y gestión de excretas.
La normativa también establece requisitos específicos para las nuevas explotaciones avícolas intensivas, entre ellos medidas destinadas a reducir las emisiones contaminantes.
Pero la gestión de los residuos ganaderos continúa siendo uno de los puntos centrales del debate sobre la concentración ganadera.
El caso del embalse de As Conchas
La problemática de A Limia alcanzó una dimensión judicial.
En 2025, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia responsabilizó a la Xunta y a la Confederación Hidrográfica Miño-Sil de no haber controlado adecuadamente durante años la contaminación del entorno del embalse de As Conchas, vinculada a la acumulación de residuos ganaderos.
La sentencia fue posteriormente confirmada por el Tribunal Supremo en 2026.
El caso convirtió a As Conchas y al río Limia en uno de los ejemplos más relevantes del debate sobre la ganadería intensiva en Galicia.
La Xunta prepara ahora nuevas restricciones en el Limia
La actualidad vuelve a conectar este problema histórico con el debate sobre las nuevas explotaciones.
El pasado 22 de septiembre de 2026, la Xunta publicó una actualización del proyecto de decreto destinado a reducir la contaminación por nitratos procedentes de fuentes agrarias.
El texto contempla como medida provisional una moratoria de hasta dos años para nuevas explotaciones o ampliaciones de instalaciones porcinas, bovinas o avícolas en determinadas superficies cuya escorrentía fluya hacia aguas afectadas por contaminación por nitratos de origen agrario en la cuenca del Limia.
La propia Xunta señala que la medida podría quedar sin efecto si se acredita que la contaminación deja de tener un origen significativamente agrario.
¿Qué tiene que ver todo esto con las 365.496 gallinas de Agolada?
El proyecto de Agolada pertenece a otro territorio y a otro contexto administrativo.
La explotación proyectada en Leira Nova prevé cuatro naves y una capacidad de 365.496 gallinas ponedoras, además de un centro de clasificación y envasado de huevos y diferentes instalaciones auxiliares.
El proyecto se encuentra actualmente en información pública, por lo que todavía debe superar la correspondiente tramitación ambiental y administrativa.
Por tanto, no debe confundirse el proyecto de Agolada con las explotaciones ya existentes en A Limia ni establecer una relación ambiental que la documentación no haya acreditado.
Lo que sí permite hacer es observar una tendencia común: la evolución hacia instalaciones ganaderas de gran capacidad.
¿Es lo mismo una granja grande que una macrogranja?
No existe una única definición periodística universal de “macrogranja”.
La normativa utiliza categorías técnicas y diferentes umbrales según el tipo de ganado y la capacidad de la explotación. La Xunta, por ejemplo, establece procedimientos específicos de evaluación ambiental y utiliza la capacidad máxima de las instalaciones para determinados trámites.
Por eso, cuando se utiliza el término “macrogranja”, conviene explicar siempre cuántos animales tiene la explotación, qué tipo de instalación es y qué autorizaciones necesita, en lugar de utilizar únicamente una etiqueta.
En el caso de Agolada, el dato objetivo es muy concreto: 365.496 gallinas ponedoras proyectadas.
Un modelo que ha cambiado el campo gallego
La transformación del sector ganadero gallego tiene también una explicación económica.
Las explotaciones necesitan aumentar productividad, incorporar tecnología, cumplir requisitos ambientales y competir en mercados cada vez más industrializados.
Eso ha favorecido la profesionalización y modernización de muchas instalaciones, pero también ha contribuido a que el número total de explotaciones disminuya mientras aumenta el tamaño medio de determinadas explotaciones.
Los datos oficiales de la Xunta permiten consultar series históricas de los subsectores porcino y avícola, así como registros de explotaciones y efectivos.
Galicia ante el debate sobre el futuro de su ganadería
El debate que abre ahora Agolada es, por tanto, más amplio que una única explotación.
La cuestión de fondo es qué modelo ganadero quiere desarrollar Galicia, cómo se compatibiliza la producción con la protección del agua y del territorio y qué capacidad deben tener las administraciones para controlar los impactos acumulativos cuando se concentran numerosas explotaciones en una misma zona.
Durante años, Galicia ha vivido una reducción muy importante del número de explotaciones agrarias. Paralelamente, determinados sectores han avanzado hacia modelos más especializados e intensivos.
El proyecto de Agolada vuelve a poner cifras a esa transformación: 365.496 gallinas en una única explotación proyectada.
Y mientras el proyecto continúa su tramitación, Galicia mantiene abierto el debate sobre hasta dónde puede crecer la ganadería intensiva y cuáles deben ser sus límites ambientales.
La transformación de la ganadería gallega, en cifras
- 76.406 explotaciones agrícolas en 2016.
- 41.507 en 2023.
- Más de 6.300 explotaciones porcinas en 2023.
- Más de 1,2 millones de cabezas de porcino.
- Más de 4.100 explotaciones avícolas.
- Más de 29,7 millones de aves.
- 365.496 gallinas previstas en el proyecto de Agolada.
- Moratoria de hasta dos años planteada por la Xunta para determinadas nuevas explotaciones o ampliaciones en la cuenca del Limia afectada por nitratos.










