El 58,4 % de los profesionales declara sufrir estrés y casi la mitad tiene dificultades para desconectar fuera del horario laboral. La Generación Z es la más afectada: más de ocho de cada diez jóvenes aseguran que su trabajo repercute negativamente en su bienestar emocional.
El trabajo está pasando factura a la salud emocional de los profesionales en España. Siete de cada diez trabajadores afirman que su actividad laboral afecta negativamente a su bienestar psicológico, mientras que uno de cada cuatro asegura que ese impacto es constante.
Así lo recoge el Estudio sobre Bienestar y Salud Laboral en España 2026, elaborado por Savia junto a Edenred. El informe alerta de un escenario marcado por el estrés, las dificultades para desconectar y el deterioro de determinados hábitos cotidianos, con especial incidencia entre los trabajadores más jóvenes.
Los resultados sitúan la salud emocional como uno de los grandes desafíos del mercado laboral y apuntan a que las consecuencias del trabajo no terminan cuando acaba la jornada: también pueden afectar al descanso, la alimentación y la capacidad de mantener una rutina saludable.
El estrés laboral afecta a más de la mitad de los profesionales
El estrés continúa siendo uno de los principales problemas relacionados con el bienestar en el trabajo. Según el estudio, el 58,4 % de los profesionales declara sufrirlo.
A esta situación se suma la dificultad para separar la vida laboral de la personal. El 49,8 % reconoce que tiene problemas para desconectar una vez finalizado su horario de trabajo, un indicador que aumenta 18,4 puntos porcentuales respecto a 2025.
La presión profesional puede prolongarse así más allá de la oficina o del puesto de trabajo, dificultando el descanso y el tiempo dedicado a la familia, las relaciones personales y las actividades de ocio.
El informe también refleja un aumento de los síntomas depresivos declarados, que alcanzan el 42,6 %, tras crecer 9,3 puntos porcentuales en un año. Estos datos describen las respuestas recogidas en el estudio y no deben interpretarse como una estimación de diagnósticos clínicos entre toda la población trabajadora española.
La Generación Z, la más afectada por el impacto emocional del trabajo
Los trabajadores más jóvenes aparecen entre los colectivos que declaran mayores dificultades. Más de ocho de cada diez profesionales de la Generación Z afirman que su empleo perjudica su salud emocional.
El efecto también se extiende a sus hábitos cotidianos. El 49,1 % de los integrantes de esta generación señala que el trabajo afecta negativamente a su alimentación.
La falta de tiempo, las jornadas exigentes y la dificultad para desconectar pueden interferir en la planificación de las comidas, el descanso y otras rutinas de autocuidado.
El fenómeno no se limita a los jóvenes. En el conjunto de los profesionales, el 40,5 % asegura que su actividad laboral perjudica sus hábitos alimenticios, mientras que el sedentarismo alcanza el 42 %. Entre los millennials, este último indicador sube al 44,8 %.
Galicia, entre las comunidades donde el trabajo afecta a la salud emocional
El estudio también analiza las diferencias territoriales. Andalucía registra el mayor porcentaje de profesionales que declaran un impacto negativo del trabajo sobre su salud emocional, con un 76,9 %.
Galicia y Cataluña se sitúan en torno al 69 %, según los resultados difundidos por Edenred y Savia. Madrid presenta el porcentaje más bajo entre las regiones analizadas, con un 66,8 %.
En el caso gallego, el dato refleja que aproximadamente siete de cada diez profesionales encuestados consideran que su trabajo perjudica su bienestar emocional.
La cifra sitúa la salud mental laboral entre los asuntos que merecen atención en Galicia, aunque no permite concluir que todos los sectores, provincias o tipos de empleo experimenten la misma situación.
La desconexión laboral, una asignatura pendiente
La dificultad para dejar atrás las obligaciones profesionales después de la jornada es uno de los indicadores que más empeoran respecto al año anterior.
Cuando las tareas, las comunicaciones y la presión del trabajo invaden el tiempo personal, la recuperación puede resultar más complicada. Por eso, las medidas de bienestar laboral no se limitan a ofrecer actividades puntuales: también pueden incluir una organización razonable de las cargas de trabajo, horarios previsibles, prevención de riesgos psicosociales y respeto al descanso.
El informe pone sobre la mesa la necesidad de que las empresas presten atención a las señales de malestar y evalúen qué aspectos de la organización laboral pueden estar contribuyendo a ellas.
La salud emocional de los trabajadores no depende de un único factor, pero los datos difundidos muestran la importancia de abordar el estrés, la desconexión y los hábitos saludables como parte de la prevención en el entorno laboral.
El bienestar emocional gana peso en las empresas
Los resultados del estudio plantean un reto para las organizaciones: integrar el bienestar emocional en sus políticas laborales y no tratarlo como una cuestión secundaria.
Escuchar a los equipos, detectar situaciones de sobrecarga y facilitar una separación efectiva entre trabajo y vida personal son algunas de las líneas de actuación señaladas para mejorar la experiencia profesional.
Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, la investigación vuelve a poner el foco en una realidad que afecta tanto a la jornada laboral como a la vida cotidiana: para una parte importante de los profesionales, el impacto del trabajo continúa mucho después de fichar la salida.










