Facturas pendientes, gastos mal imputados e impagos pueden distorsionar las cuentas y la previsión fiscal de las empresas. Revisar estos cinco puntos antes del 31 de diciembre ayuda a anticipar impuestos y planificar la tesorería para 2027.
El cierre contable y fiscal es uno de los momentos clave del año para empresas y pymes. Sin embargo, dejar las comprobaciones para enero puede complicar la recopilación de documentación, dificultar la detección de errores y alterar las previsiones sobre el resultado del ejercicio y el Impuesto sobre Sociedades.
La firma de servicios profesionales Talenom advierte de que algunas empresas detectan tarde facturas pendientes, ingresos mal imputados, impagos o diferencias entre la contabilidad y las declaraciones fiscales. Un precierre antes del 31 de diciembre permite identificar estas cuestiones y preparar la documentación necesaria antes de cerrar el ejercicio.
Estos son cinco errores que conviene revisar antes de terminar 2026.
1. Imputar ingresos y gastos según la fecha de la factura
La fecha de emisión de una factura o el momento en que se cobra no determinan por sí solos a qué ejercicio corresponde un ingreso o un gasto.
Para contabilizar correctamente una operación, hay que comprobar cuándo se prestó el servicio, se entregó el producto o se completó cada fase del proyecto. También conviene revisar anticipos, abonos y descuentos, y conciliar las facturas con la contabilidad y las declaraciones del IVA.
Una imputación incorrecta puede distorsionar el resultado anual y provocar diferencias entre la información contable y la fiscal.
2. Confundir un servicio recibido sin factura con una provisión
Otro error consiste en dejar fuera del cierre un servicio que el proveedor ya ha prestado porque todavía no ha enviado la factura.
En estos casos, la empresa debe reunir la documentación disponible y valorar cómo registrar correctamente el gasto en el ejercicio correspondiente. Una provisión responde a una situación diferente: cubre una obligación cuyo importe o vencimiento es incierto.
Además, registrar un gasto o una provisión no significa que sea automáticamente deducible en el Impuesto sobre Sociedades. Es necesario comprobar su tratamiento fiscal y hacer seguimiento de los posibles ajustes en ejercicios posteriores.
3. Dar por hecho que una factura impagada ya es deducible
Las facturas vencidas y pendientes de cobro también pueden afectar al cierre. Una empresa puede necesitar reconocer contablemente un deterioro por riesgo de insolvencia, pero eso no implica que la pérdida sea deducible fiscalmente de forma automática.
En el régimen fiscal común, el transcurso de seis meses desde el vencimiento del crédito es uno de los supuestos que pueden permitir la deducción, aunque existen condiciones y excepciones que deben revisarse.
La empresa debe comprobar las fechas, las garantías, la posible vinculación entre acreedor y deudor y los requisitos fiscales aplicables antes de incluir esa pérdida en sus cálculos tributarios.
4. No revisar los trabajos en curso ni los activos
Los trabajos que todavía no han terminado requieren revisar qué parte se ha ejecutado y cómo deben reflejarse los ingresos y costes de acuerdo con el contrato y las normas contables.
También conviene comprobar las existencias, cuando las haya, y distinguir entre las reparaciones ordinarias y las mejoras que deben incorporarse al valor de un activo.
La amortización contable comienza cuando el bien está disponible para su uso, aunque el tratamiento fiscal puede presentar diferencias. Revisar estos elementos permite evitar errores en el resultado del ejercicio y en la valoración de los activos de la empresa.
5. Calcular el Impuesto sobre Sociedades sin revisar los saldos pendientes
La previsión fiscal no debería limitarse a aplicar un porcentaje al beneficio estimado. También hay que revisar los ajustes fiscales, las bases imponibles negativas pendientes de compensar y las deducciones que todavía puedan aplicarse.
Para cada saldo, conviene comprobar su origen, el importe pendiente y los límites correspondientes. Con esa información, la empresa podrá estimar mejor su carga fiscal y valorar las inversiones previstas teniendo en cuenta su utilidad, el momento en que estarán disponibles y su impacto en la tesorería.
El precierre permite anticipar impuestos y preparar las cuentas de 2027
El precierre ofrece una primera estimación del resultado y de su posible impacto fiscal. No sustituye al cierre definitivo, que debe incorporar las operaciones de diciembre y los ajustes contables y tributarios correspondientes.
María Yela, responsable del proceso fiscal en Talenom, destaca la importancia de anticiparse para conocer no solo cuánto podría pagar una empresa en impuestos, sino también cuál será su situación financiera al terminar el año.
La revisión de la tesorería, los cobros pendientes, los próximos pagos y el nivel de deuda ayuda a tomar decisiones sobre inversiones, financiación y crecimiento.
Por ello, realizar estas comprobaciones antes de finalizar el ejercicio puede facilitar la planificación financiera y reducir las sorpresas cuando llegue el momento de cerrar las cuentas.










