La mujer reconoció los hechos en la Audiencia Provincial de Pontevedra y deberá indemnizar al joven con 3.500 euros. La pena de prisión queda suspendida durante cinco años, condicionada al cumplimiento de las medidas impuestas.
Una mujer ha sido condenada a dos años de prisión por maltratar y mantener encerrado con una cadena al hijo adolescente de su pareja en una vivienda de Vigo. La sentencia, acordada tras una vista de conformidad celebrada en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, también contempla una indemnización de 3.500 euros para el joven.
Los hechos ocurrieron entre diciembre de 2023 y junio de 2025, cuando la condenada convivía con el padre del menor. Durante las ausencias laborales del progenitor, la mujer quedaba al cuidado del adolescente, que tenía 15 años al comienzo de la convivencia.
Según los hechos recogidos en la acusación, la mujer lo obligaba a permanecer encerrado en su habitación, cuya puerta cerraba con una cadena. Los encierros podían prolongarse durante varias horas en época lectiva e incluso ocupar toda la jornada durante las vacaciones.
Encerrado durante horas y aislado de su familia
La situación no se limitaba a impedir que el adolescente saliera de su dormitorio. La condenada también le retiró las llaves de la vivienda, el teléfono móvil y su documentación personal, entre ella el DNI y las tarjetas sanitaria y bancaria.
Además, le impedía visitar a familiares que residían cerca y se dirigía a él con insultos y expresiones despectivas. La acusación también describía episodios de amenazas y agresiones físicas.
El 19 de junio de 2025 se produjo uno de los episodios más graves. Durante una discusión en la cocina, la mujer golpeó al menor en el brazo izquierdo con la puerta de la nevera y posteriormente lo agarró y zarandeó.
Como consecuencia de la agresión, el joven sufrió una herida abrasiva en el antebrazo, un hematoma y un síndrome ansioso reactivo.
El adolescente consiguió escapar después de 45 minutos
Al día siguiente, el 20 de junio de 2025, la mujer volvió a encerrarlo en su habitación con la cadena y abandonó la vivienda, que dejó cerrada con llave.
El adolescente permaneció unos 45 minutos intentando salir hasta que consiguió que la cadena cediera. Después encontró unas llaves que le permitieron abandonar la casa y acudir al domicilio de sus abuelos.
Desde entonces, pasó a residir habitualmente con ellos, poniendo fin a la convivencia en la que se habían producido los episodios de encierro y maltrato.
Dos años de prisión y una indemnización de 3.500 euros
La condena se acordó mediante una vista de conformidad en la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo, después de que la mujer reconociera los hechos y alcanzara un acuerdo con las partes.
La pena incluye dos años de prisión por detención ilegal y 60 jornadas de trabajos en beneficio de la comunidad por maltrato en el ámbito familiar. También deberá abonar 3.500 euros al joven en concepto de responsabilidad civil.
La condenada tiene prohibido acercarse a menos de 200 metros del adolescente o comunicarse con él durante cuatro años. Asimismo, se le impone la prohibición de tener o portar armas durante dos años y nueve meses.
La pena de prisión ha quedado suspendida durante cinco años, condicionada a que no vuelva a delinquir y cumpla las medidas establecidas, incluidas las restricciones de aproximación y comunicación con la víctima.
El caso pone de relieve la gravedad de los episodios de violencia y aislamiento sufridos por el adolescente en el entorno familiar y la respuesta judicial ante los delitos de detención ilegal y maltrato familiar en Vigo.










