El uso de los teléfonos móviles en el ámbito educativo gallego cruza una nueva línea roja. La Xunta de Galicia ha aprobado un endurecimiento significativo del reglamento de convivencia en los centros escolares, estableciendo medidas disciplinarias mucho más firmes para frenar la utilización inadecuada de los dispositivos electrónicos en las aulas y recintos educativos de toda la comunidad.
Sanciones severas frente al ciberacoso escolar
La principal novedad del nuevo marco normativo radica en la gravedad de las penalizaciones. El uso indebido del móvil podrá acarrear expulsiones temporales de los centros educativos de entre 6 y 20 días, una medida drástica que se aplicará de manera muy especial cuando los terminales sean empleados para cometer actos de acoso, agresiones verbales o ciberacoso a compañeros y profesores.
Hasta ahora, las amonestaciones solían limitarse a la retirada temporal del aparato durante la jornada lectiva o a faltas de carácter leve. Con este cambio, la administración autonómica busca dotar a los equipos directivos y docentes de herramientas legales más contundentes para garantizar un entorno de estudio libre de distracciones y malas prácticas digitales.
Un debate abierto en la comunidad educativa gallega
La medida llega tras meses de intensos debates entre asociaciones de padres, directirectores de institutos y sindicatos docentes, que venían reclamando un protocolo unificado y de mano firme ante la proliferación de grabaciones no autorizadas y el uso adictivo de las pantallas durante los horarios escolares.
Con esta normativa, los colegios e institutos gallegos reafirman la prohibición general del uso de smartphones durante las clases —salvo fines estrictamente pedagógicos autorizados por el profesorado—, endureciendo de forma drástica las consecuencias para aquellos alumnos que incumplan reiteradamente las directrices de convivencia en los centros educativos de Galicia.










