La quema de contenedores y los enfrentamientos durante las protestas contra la visita de Santiago Abascal provocan una oleada de reacciones, mientras crece la controversia por las cargas policiales
Los actos vandálicos registrados en A Coruña el miércoles 21 de octubre han desatado una sucesión de condenas políticas y críticas a la actuación policial. La quema de contenedores, los enfrentamientos en las calles y los daños en el mobiliario urbano han situado a la ciudad en el centro de una polémica que continúa abierta.
Los incidentes se produjeron durante las movilizaciones convocadas coincidiendo con la visita del líder de Vox, Santiago Abascal, a la plaza de María Pita. La jornada comenzó con una concentración de protesta contra su presencia y continuó por la tarde y la noche con nuevas movilizaciones contra la actuación policial.
El balance provisional difundido por las autoridades recoge tres detenidos y numerosos heridos, entre ellos agentes de policía, manifestantes y periodistas. También se contabilizó la quema de alrededor de una treintena de contenedores, mientras el Ayuntamiento continúa evaluando los daños materiales.
Inés Rey condena los destrozos y advierte de sus consecuencias
La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, expresó su rechazo a los actos violentos y respaldó a las personas heridas y a los comerciantes y hosteleros afectados por los incidentes.
La regidora defendió el carácter pacífico de la mayoría de quienes acudieron a las concentraciones y sostuvo que la actuación de grupos violentos terminó perjudicando el sentido de la protesta. También advirtió de que la quema de mobiliario urbano no sirve para combatir las ideas políticas que se rechazan, sino que puede reforzar el mensaje de sus adversarios.
Rey hizo un llamamiento a rebajar la tensión política y defendió el debate democrático y las urnas como vías para confrontar posiciones. El Ayuntamiento, por su parte, mantiene la valoración económica de los desperfectos, cuyo importe definitivo todavía está pendiente.
Pedro Blanco atribuye los altercados a grupos violentos
El delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, condenó los incidentes y señaló a pequeños grupos organizados como responsables de los episodios violentos. Según su explicación, la mayoría de los participantes se manifestó pacíficamente, mientras una minoría recurrió al lanzamiento de objetos y a otras acciones que derivaron en enfrentamientos con la Policía Nacional.
Blanco defendió la intervención de los agentes ante los incidentes y confirmó que la investigación continúa para identificar a las personas implicadas. El balance comunicado por la Delegación del Gobierno incluye tres detenidos.
Dos de los arrestados quedaron en libertad con cargos por presuntos delitos relacionados con desobediencia y desórdenes públicos. La situación procesal del tercer detenido quedó pendiente de las actuaciones judiciales correspondientes.
Rueda respalda a los antidisturbios y pide explicaciones sobre el operativo
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, condenó los actos violentos y defendió el trabajo de los agentes antidisturbios. Sin embargo, diferenció entre la actuación policial sobre el terreno y la dirección política del dispositivo.
Rueda reclamó explicaciones al delegado del Gobierno para aclarar cómo se planificó la respuesta y si se podrían haber evitado los altercados. También insistió en que las diferencias ideológicas deben resolverse por vías democráticas y rechazó que se normalice la violencia en las movilizaciones.
Sus declaraciones han añadido un nuevo componente político a la polémica, con reproches entre representantes de distintas formaciones sobre las responsabilidades por lo ocurrido.
El BNG critica las cargas policiales
El BNG también rechazó la violencia, pero puso el foco en la respuesta de los antidisturbios y calificó las cargas de desproporcionadas. La formación nacionalista reclamó explicaciones sobre el operativo y denunció que entre las personas afectadas por la intervención había manifestantes, incluidos menores.
Esta posición ha generado un cruce de críticas con representantes del PP y del Gobierno gallego, que han reclamado una condena explícita de los actos vandálicos. Desde el Bloque, las críticas se han centrado en la actuación policial y en la necesidad de aclarar lo sucedido durante las concentraciones.
La controversia mantiene abiertas dos discusiones diferentes: la responsabilidad por los ataques contra el mobiliario urbano y los agentes, y la proporcionalidad de la intervención policial. Ambas cuestiones requieren esclarecer los hechos y determinar las posibles responsabilidades.
Nuevas movilizaciones convocadas para este domingo en Galicia
La repercusión de los incidentes va más allá de A Coruña. Diversas organizaciones han convocado concentraciones para el domingo 25 de octubre a las 12:00 horas en las siete ciudades gallegas para protestar contra la actuación policial.
Las movilizaciones, impulsadas por Galiza Nova, la CIG y Erguer y apoyadas por el BNG, se han anunciado en A Coruña, Ferrol, Santiago de Compostela, Lugo, Ourense, Pontevedra y Vigo bajo el lema «Frente a la represión policial».
Las convocatorias llegan en un contexto de fuerte tensión política y de investigación abierta sobre los altercados del miércoles. La evolución de las pesquisas y la valoración definitiva de los daños permitirán conocer con mayor precisión el alcance de lo ocurrido.
A Coruña, pendiente de aclarar los daños y las responsabilidades
La ciudad trata de recuperar la normalidad después de una jornada que dejó contenedores calcinados, mobiliario urbano dañado y numerosas personas heridas. Mientras el Ayuntamiento calcula el coste de los destrozos, la Policía continúa trabajando para esclarecer los hechos.
Las reacciones políticas reflejan el desacuerdo sobre cómo se desarrolló el dispositivo de seguridad y sobre las responsabilidades por los enfrentamientos. En cualquier caso, la condena de los actos vandálicos y el esclarecimiento de las circunstancias de las cargas policiales siguen siendo dos de los principales asuntos pendientes tras los incidentes.










