Las más de 158.000 trabajadoras del hogar y cuidados mayores de 55
años se acercan a la jubilación sin garantías de acceso a una pensión suficiente tras
décadas de empleo precario sin derechos reconocidos, según un nuevo informe de
Oxfam Intermón, que estima que sólo el 45,9% accederá a una pensión
contributiva.
El informe Toda una vida cuidando. El derecho a una jubilación digna para las
trabajadoras de hogar y cuidados analiza la situación de las trabajadoras del hogar
y cuidados en su última etapa laboral y su jubilación, y muestra las múltiples
desigualdades que acumulan y que las empujan hacia una vejez precaria.
Se trata de un sector con un alto porcentaje de trabajadoras mayores de 55 años:
El 30% de ellas tiene o supera esa edad, frente al 21% del conjunto del mercado
laboral. Es más, desde 2012, el número de afiliadas mayores de 55 años se ha
duplicado y el de mayores de 65 se ha multiplicado por seis.
“No estamos ante trayectorias laborales individuales fallidas, dice Nerea Boneta,
investigadora y autora del informe. “Es el resultado de desigualdades
acumuladas a lo largo de la vida laboral en un sector feminizado, precarizado y
racializado”.
Oxfam Intermón estima que el 14% de las trabajadoras se jubilará sin prestación
alguna, porcentaje que se eleva hasta el 25,4% en el caso de trabajadoras
migrantes. Según una encuesta que forma parte del informe, el 65,9 % de las
trabajadoras del hogar y cuidados mayores de 55 años que han participado cree
que tendrá que retrasar la jubilación más allá de los 65 años, y el 78,3 % considera
probable seguir trabajando en la economía informal al llegar a la edad legal de
jubilación. “La mayoría de las personas que trabajamos sabemos que
dispondremos de una pensión suficiente que nos permitirá descansar. Para ellas,
este es un sueño imposible”, lamenta Nerea Boneta.
Presente precario, futuro incierto
El ingreso medio mensual de las trabajadoras del hogar y cuidados mayores de
55 años que han participado en la encuesta es de 940 euros, por debajo del
salario mínimo y del umbral de la pobreza. En su abrumadora mayoría (64,8%) viven
de alquiler y destinan 380 euros de media al pago de la vivienda, es decir, más del
40% de su salario.
Entre aquellas personas que cuentan con alquiler o hipoteca, un 42% de las
encuestadas declara haber tenido que retrasar esos pagos en el último año. Las
trabajadoras de origen español o comunitario cuentan con vivienda en propiedad
casi 8 veces más que aquellas de origen extracomunitario (46,85% frente a un
6,37%).
Mientras los salarios no alcanzan, el alquiler actúa como una aspiradora de rentas
y ahorros: 87 % de las encuestadas mayores de 55 años no puede afrontar un
gasto imprevisto de 600 € y casi la mitad se ha endeudado para llegar a fin de mes.
En el caso de las mujeres ya jubiladas, los ingresos apenas alcanzan los 710
euros, la mitad que el resto de la población jubilada de nuestro país
La combinación de empleo parcial involuntario, informalidad y temporalidad marca un
camino hacia la jubilación marcado por lagunas de cotización y enfermedades no
reconocidas como laborales en este sector, que además está más envejecido que
el resto.
Esto refleja, según el estudio de Oxfam Intermón, el impacto acumulado de la
informalidad, la irregularidad administrativa y las trayectorias laborales
fragmentadas y anticipa que, si no se producen cambios en la estructura del
mercado laboral y concretamente, en el sector de hogar y cuidados, esta exclusión
tenderá a reproducirse en el futuro, afectando de forma desproporcionada a las
trabajadoras de origen migrante.
Deterioro generalizado de la salud
Los datos de la encuesta muestran que la salud de las trabajadoras de hogar y
cuidados mayores de 55 años se encuentra profundamente deteriorada y que este
desgaste es generalizado. Así, el 72% declara que sufre dolor de espalda, y el uso
de productos químicos genera problemas de piel al 32%. El 65,6% sufre estrés y
casi el 60% ansiedad.
“Estamos quemadas porque el cuerpo duele mucho”, explica Brenda (67 años) de
Colombia. “Es un trabajo físico de estar limpiando todo el día. Al ratito tienes que ir
a la cocina, después la plancha, te mojas las manos… Tengo artrosis, mírame los
dedos, y me duelen a morir. Primero planchas y después a limpiar la nevera. La
espalda vuelta, estoy operada de columna”.
La combinación de edad y enfermedad crea un doble estigma que las trabajadoras
combaten con patrones de auto explotación forzosa: dos de cada tres
trabajadoras encuestadas fueron a trabajar estando enfermas y ocho de cada diez
admiten tomar medicación para poder afrontar la jornada; a la vez, cerca de una
de cada diez declara haber sido despedida por una baja médica.
“Tuve una lumbociática”, cuenta Edurne (66 años) de Bilbao. “Me tuve que quedar
en casa 5 días y me despidieron, porque me cogí la baja y al coger la baja me
despidieron”.
Soluciones 360
Las mejoras para este sector exigen corresponsabilidad entre las instituciones
públicas, agentes sociales y familias empleadoras. Oxfam Intermón propone
medidas como: el reconocimiento de la penosidad, las enfermedades
profesionales y el desgaste del trabajo mediante coeficientes reductores que
permitan una jubilación anticipada o parcial y la compensación de lagunas de
cotización; el establecimiento de pensiones mínimas suficientes y el acceso a
vivienda digna; la culminación de la equiparación de derechos laborales con los
del Régimen General, asegurando la cotización por salario real,
una prevención efectiva de riesgos laborales, la regulación de agencias y
plataformas, y el fortalecimiento de las inspecciones de trabajo. Finalmente, para
que el cambio sea sostenible es fundamental la aprobación de la Reforma a la Ley
de Dependencia actualmente en trámite legislativo que prevé reforzar el sistema
de dependencia con más servicios públicos y un SAAD profesionalizado.
“El escaso reconocimiento social hacia los cuidados sostiene su precarización
material y simbólica. Reconocer este trabajo como esencial exige un cambio
profundo en las percepciones sociales, rompiendo con el edadismo y el racismo
que atraviesan el sector”, concluye Nerea Boneta













