La crisis del agua vuelve a enfrentar a Vigo y a la Xunta de Galicia. Abel Caballero asegura que la ciudad atraviesa la peor situación de sequía de su historia y reclama una nueva presa en el río Oitavén, mientras la Xunta acusa al alcalde de generar confusión y cuestiona la gestión municipal del agua. Mientras tanto, 32 municipios gallegos continúan oficialmente en alerta por escasez pese a las últimas lluvias.
La guerra del agua en Galicia sube de tono.
Las lluvias de los últimos días no han conseguido cerrar la crisis hídrica que afecta a buena parte del territorio y, en el área de Vigo, el enfrentamiento entre el Ayuntamiento y la Xunta se ha convertido en uno de los grandes asuntos políticos del final del verano.
El alcalde de Vigo, Abel Caballero, ha alertado de que el embalse de Eiras se encuentra en mínimos históricos y ha definido la situación como la peor sequía registrada en la ciudad. El regidor reclama a la Xunta que impulse una solución estructural para garantizar el abastecimiento de Vigo y de su área metropolitana.
La Xunta, por su parte, ha respondido duramente y acusa al alcalde de Vigo de «confundir» a la ciudadanía. La conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez, sostiene además que existen problemas relacionados con la gestión y las pérdidas de agua y reclama una coordinación diferente entre las administraciones.
¿Por qué hay una guerra del agua en Vigo?
El problema tiene como uno de sus principales escenarios el embalse de Eiras, una infraestructura fundamental para el abastecimiento de Vigo y de otros municipios del área.
Caballero sostiene que las reservas se encuentran en una situación especialmente preocupante y reclama recuperar el proyecto de una nueva presa en el río Oitavén, aguas arriba de Eiras.
Según el alcalde, esta infraestructura permitiría disponer de una mayor capacidad de almacenamiento y reducir el riesgo de problemas de abastecimiento en el futuro. Caballero afirma que lleva años reclamando esta actuación y acusa a la Xunta de haber retrasado las soluciones.
Vigo tendrá que ayudar a Baiona
La situación no afecta únicamente a Vigo.
Uno de los ejemplos más llamativos se encuentra en Baiona, municipio que atraviesa dificultades de abastecimiento y que recibirá agua procedente de Vigo.
El Ayuntamiento vigués ya ha anunciado que suministrará agua a Baiona para evitar problemas de abastecimiento, una situación que Caballero considera una respuesta de emergencia que no puede convertirse en una solución permanente.
El alcalde reclama que se adopten medidas supramunicipales para garantizar el suministro de agua a toda el área.
La Xunta mantiene la alerta por sequía en 32 municipios
La situación tampoco se limita al entorno de Vigo.
La Xunta mantiene actualmente la alerta por escasez de agua en 32 municipios, mientras otros 59 se encuentran en situación de prealerta. Las últimas lluvias todavía no han sido suficientes para modificar el escenario de escasez.
Entre las zonas afectadas aparecen sistemas del río Lérez, en Pontevedra, el río Anllóns y la costa de A Coruña hasta Arteixo, además del entorno de Baiona.
En los territorios afectados existen medidas para reducir el consumo de agua, entre ellas restricciones relacionadas con el llenado de piscinas, el riego de jardines o determinados usos del agua potable.
Galicia: llueve, pero la sequía no desaparece
Una de las preguntas que más se están haciendo los ciudadanos es precisamente esta:
¿Cómo puede estar lloviendo en Galicia y seguir existiendo una alerta por sequía?
La explicación está en que varios episodios de lluvia intensa no son suficientes por sí solos para recuperar los niveles de ríos y embalses.
La Xunta ha decidido mantener las alertas porque todavía está evaluando el efecto real de las últimas precipitaciones sobre los caudales, los embalses y el resto de indicadores hidrológicos.
Los embalses de la demarcación Galicia-Costa se encuentran alrededor del 62% de su capacidad, once puntos menos que hace un año, según los últimos datos difundidos.
El enfrentamiento entre Caballero y la Xunta
La crisis del agua ha abierto también una batalla política.
Caballero acusa a la Xunta de no haber desarrollado soluciones estructurales y reclama recuperar el proyecto de una nueva presa en el Oitavén.
La Xunta rechaza esta interpretación y acusa al alcalde de Vigo de utilizar políticamente la situación. Ángeles Vázquez ha cuestionado además la gestión municipal y ha señalado problemas relacionados con las pérdidas de agua y una deuda de Vigo con Augas de Galicia.
El Ayuntamiento de Vigo rechaza estas acusaciones y mantiene que la ciudad está realizando una gestión eficiente del agua.
El problema puede afectar a cientos de miles de personas
La importancia de esta batalla va mucho más allá de una disputa entre administraciones.
El sistema de abastecimiento afecta a Vigo y a diferentes municipios de su área, por lo que cualquier problema prolongado puede tener consecuencias sobre cientos de miles de personas.
Además, la situación se produce en pleno verano, cuando aumenta el consumo debido a las altas temperaturas, el turismo y el incremento de las necesidades de agua.
¿Habrá restricciones de agua en Vigo?
Por ahora, la situación no significa que Vigo vaya a quedarse sin agua de forma inmediata.
Sin embargo, el escenario obliga a mantener la vigilancia sobre las reservas y los caudales.
La evolución de las lluvias durante las próximas semanas será determinante para saber si la situación mejora o si Galicia entra en septiembre con un problema de abastecimiento todavía más serio.
La gran pregunta: ¿quién tiene que solucionar el problema?
La crisis ha abierto un debate que probablemente continuará durante los próximos meses:
¿Debe Vigo asumir la solución de sus problemas de abastecimiento o corresponde a la Xunta impulsar una infraestructura que garantice el suministro de toda el área metropolitana?
Caballero reclama una nueva presa.
La Xunta defiende otras soluciones y cuestiona la gestión del Ayuntamiento.
Mientras las dos administraciones intercambian acusaciones, 32 municipios siguen en alerta por escasez de agua.
Y las próximas lluvias tendrán la última palabra.
Galicia afronta un problema que no se resuelve con una sola tormenta
El episodio deja una imagen paradójica: Galicia vuelve a recibir lluvia, pero el problema del agua continúa.
En Vigo, la polémica política crece al mismo tiempo que la preocupación por las reservas de Eiras. En otras zonas de Galicia, las restricciones siguen activas.
El debate ya no es únicamente sobre cuánto llueve.
Es sobre cómo almacenar, gestionar y garantizar el agua que necesitará Galicia en los próximos años.













