El Pazo de Meirás, en Sada (A Coruña), ya es oficialmente un Lugar de Memoria Democrática y su titularidad corresponde al Estado, pero el acceso de los visitantes continúa limitado. La Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica reclama explicaciones y denuncia que algunas estancias interiores permanecen cerradas al público. La polémica vuelve a poner el histórico inmueble en el centro de la actualidad.
El Pazo de Meirás vuelve a estar en el centro de la polémica.
El histórico inmueble de Sada, vinculado a Emilia Pardo Bazán y posteriormente convertido en uno de los grandes símbolos del poder de la dictadura franquista, es desde este mes de agosto oficialmente Lugar de Memoria Democrática.
El Boletín Oficial del Estado publicó el 14 de agosto la declaración definitiva de Meirás y establece expresamente que la titularidad del inmueble corresponde a la Administración General del Estado.
Sin embargo, la llegada de esta nueva protección no ha acabado con las preguntas sobre el acceso de los ciudadanos.
La Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica da Coruña (CRMH) reclama al Estado explicaciones por las limitaciones actuales de las visitas y pide que se permita conocer todas las estancias que puedan abrirse al público.
La paradoja: un bien público con zonas que no pueden visitarse
La situación resulta especialmente llamativa para quienes se acercan hasta Meirás.
Aunque el inmueble es propiedad pública, las visitas no permiten actualmente acceder a todas las dependencias interiores.
Según la información publicada sobre el actual régimen de visitas, las excursiones organizadas permiten conocer determinadas zonas, entre ellas los jardines, el vestíbulo y la capilla, mientras que otras estancias interiores permanecen fuera del recorrido público.
La CRMH considera que esta situación resulta difícil de entender y reclama que el Estado explique los motivos de estas limitaciones.
El colectivo recuerda además que algunas de las estancias interiores habían formado parte de visitas anteriores y cuestiona que el régimen actual sea más restrictivo.
El Pazo de Meirás acaba de recibir la máxima carga simbólica
La polémica llega precisamente cuando el inmueble acaba de adquirir una nueva consideración oficial.
La resolución publicada en el BOE declara Meirás como Lugar de Memoria Democrática, una figura que reconoce su importancia para comprender diferentes episodios de la historia contemporánea de Galicia y España.
El Estado destaca en la resolución tanto el legado de Emilia Pardo Bazán como la posterior utilización del pazo como residencia oficial y símbolo del poder de la dictadura franquista.
La declaración pretende además reforzar la conservación y difusión de este patrimonio histórico.
Y ahí aparece la gran pregunta que ahora plantean los colectivos memorialistas:
Si Meirás es un lugar público destinado también a preservar y difundir la memoria, ¿por qué no pueden visitarse todas sus estancias?
Los visitantes se encuentran con un acceso limitado
El problema adquiere especial relevancia durante agosto.
El verano es uno de los momentos de mayor interés turístico por Galicia y Meirás se encuentra en una zona próxima a A Coruña y otros puntos de gran afluencia turística.
Las plazas disponibles para las visitas se han convertido en un recurso muy limitado y, según la información publicada, durante agosto ya no quedaban reservas disponibles para determinados recorridos.
Esto provoca una situación paradójica: cada vez existe más interés por conocer el Pazo de Meirás justo cuando las posibilidades de visitarlo siguen siendo reducidas.
La Comisión de Memoria exige explicaciones al Estado
La CRMH ha elevado sus críticas durante las últimas semanas.
El colectivo reclama acceso al expediente administrativo relacionado con la declaración como Lugar de Memoria Democrática y cuestiona la gestión actual del inmueble.
También ha pedido que la Xunta de Galicia intervenga ante las limitaciones existentes, al considerar que el régimen de visitas debería garantizar un acceso público más amplio.
La Comisión sostiene que existen estancias interiores que permanecen cerradas y considera especialmente llamativo que el acceso actual sea, a su juicio, más limitado que durante la etapa en la que el inmueble estaba en manos de la familia Franco.
Estas afirmaciones corresponden al colectivo memorialista y forman parte de la polémica abierta sobre la gestión del pazo.
¿Qué se puede visitar actualmente?
El régimen de visitas ha ido cambiando desde que el inmueble pasó a manos públicas.
Actualmente, los recorridos organizados permiten conocer los jardines, el vestíbulo y la capilla, mientras que determinadas dependencias interiores permanecen cerradas.
La situación es uno de los principales motivos de las reclamaciones de la CRMH.
El colectivo considera que el futuro del pazo debería pasar por un proyecto global que determine qué espacios pueden abrirse, cómo deben interpretarse históricamente y cuál debe ser su función como patrimonio público.
El otro gran conflicto: los bienes muebles
La polémica sobre las visitas coincide además con otra controversia relacionada con el patrimonio que se encontraba en el interior del Pazo de Meirás.
La CRMH ha pedido explicaciones sobre la retirada de bienes muebles por parte de la familia Franco durante el mes de julio y reclama información sobre el destino y la naturaleza de determinados objetos.
El colectivo considera especialmente importante aclarar qué elementos forman parte del patrimonio histórico vinculado a Meirás y cuáles pueden considerarse bienes personales.
La cuestión añade una nueva dimensión a un conflicto que lleva años judicializado y políticamente enfrentado.
De los Franco al patrimonio público
El Pazo de Meirás tiene una historia excepcionalmente compleja.
Fue construido y vinculado a la escritora Emilia Pardo Bazán antes de convertirse, durante la dictadura, en residencia de verano de Francisco Franco.
Después de décadas en manos de sus descendientes, la Justicia determinó que debía pasar al patrimonio público. El Tribunal Supremo confirmó en marzo de 2026 la propiedad estatal del inmueble.
Ahora, con la declaración como Lugar de Memoria Democrática, el Estado refuerza oficialmente su protección y su dimensión histórica.
Pero el debate sobre cómo debe abrirse, qué debe conservarse y qué debe poder ver el público continúa abierto.
El Pazo de Meirás, ante una nueva etapa
La situación plantea un reto para las administraciones.
Por un lado, existe la obligación de conservar un patrimonio histórico especialmente sensible.
Por otro, está la demanda de que los ciudadanos puedan conocerlo y comprender su historia.
Y en medio se encuentra un edificio cargado de símbolos que reúne en un mismo espacio la figura de Emilia Pardo Bazán, la historia de Galicia, la dictadura franquista y la recuperación del patrimonio público.
La declaración oficial como Lugar de Memoria Democrática supone un nuevo capítulo.
Pero la pregunta que ahora vuelve a aparecer es muy sencilla:
¿De qué sirve que el Pazo de Meirás sea público si los ciudadanos no pueden conocer todas sus estancias?
La respuesta dependerá del futuro plan de usos y de las decisiones que adopten las administraciones responsables.
Mientras tanto, la polémica ya está abierta.












