Con el final del curso escolar, muchas familias españolas se enfrentan a un reto que va más allá de la conciliación: organizar las largas jornadas de verano cuando desaparece la estructura diaria del colegio. De acuerdo con datos de Qustodio, el tiempo de exposición a pantallas aumenta más de un 30% durante los meses estivales. Sin una rutina alternativa, móviles, tablets, videojuegos y plataformas de vídeo pueden terminar ocupando por inercia una parte excesiva del tiempo libre.
El escenario resulta especialmente complejo para los menores que pasan parte del día solos en casa. Educo estima que más de 375.000 niños y niñas de entre 6 y 13 años en España —alrededor del 10% de este grupo de edad— tienen llave de casa y pasan horas sin acompañamiento adulto durante las vacaciones, por falta de recursos, tiempo o redes familiares de apoyo.
Desde el punto de vista educativo, el problema no es solo la cantidad de horas de pantalla, sino la ausencia de mediación adulta y de alternativas significativas. Cuando el menor no tiene un plan claro, la tecnología se convierte en la respuesta más inmediata frente al aburrimiento. Esto puede favorecer irritabilidad, dificultades para tolerar la espera, alteraciones del sueño y menor disposición hacia actividades que exigen atención sostenida.
«Al terminar el curso, los niños pasan de un entorno con horarios, normas y objetivos claros a jornadas mucho más abiertas. Si ese vacío se llena exclusivamente con pantallas, estamos acostumbrando al cerebro a estímulos inmediatos y altamente gratificantes, dificultando posteriormente la tolerancia a actividades que requieren mayor esfuerzo o concentración», señala Valeria Harrington, directora de educación de Colegios RC España
Recomendaciones por edad y supervisión
La Asociación Española de Pediatría, a través de su Plan Digital Familiar, recomienda evitar el uso de pantallas de 0 a 6 años, limitarlo a menos de una hora diaria entre los 6 y los 12 años y situarlo por debajo de dos horas a partir de los 12 años, siempre con normas claras, contenidos adecuados y supervisión adulta. En verano, estas orientaciones requieren una planificación familiar concreta, porque el tiempo libre se multiplica y las rutinas escolares desaparecen.
Ocho pautas educativas para un verano con bienestar digital:
- Diseñar un horario flexible, no asfixiante. Conviene que el menor visualice el día en bloques sencillos: juego activo, lectura, colaboración en casa, tiempo al aire libre, descanso, relación con amigos y, solo después, un tiempo acotado de pantalla. No se trata de llenar cada minuto, sino de dar una estructura que evite que la pantalla sea la opción por defecto.
- Firmar un acuerdo digital familiar. Más que imponer normas de forma unilateral, es útil pactar tiempos, lugares y contenidos: sin pantallas en comidas, baños, dormitorios, playa o piscina; dispositivos siempre fuera de la habitación por la noche; y consecuencias previsibles si no se cumple lo acordado. En menores de 12 años, el uso debe ser siempre acompañado o supervisado.
- Diferenciar pantalla útil, pantalla social y pantalla de consumo pasivo. No es lo mismo hacer una videollamada con los abuelos, buscar una receta, ver una película en familia o encadenar vídeos cortos durante horas. Ayudar al niño a distinguir estos usos desarrolla criterio y evita que todo el tiempo digital se mida de la misma manera.
- Priorizar ocio activo cada día. El verano necesita movimiento: piscina, bicicleta, paseo, deporte, juegos de agua, excursiones sencillas o encuentros con amigos. El cuerpo también regula la atención y el sueño; por eso, el ocio activo no es un complemento, sino una condición básica para un buen equilibrio digital.
- Practicar el aburrimiento constructivo con herramientas concretas. No basta con decir «abúrrete». Funciona mejor preparar una «caja de ideas» con libros, cómics, materiales de dibujo, construcciones, cartas, juegos de mesa o pequeños retos domésticos. Al principio puede ser necesario acompañar 10 minutos y después dejar un tiempo breve de autonomía.
- Convertir la vida cotidiana en aprendizaje invisible. Cocinar una receta, organizar una compra, planificar una excursión, cuidar una planta, escribir un diario de verano o preparar una visita cultural son actividades que desarrollan lenguaje, cálculo, responsabilidad, memoria y autonomía sin vivirse como deberes escolares.
- Proteger el sueño con un toque de queda digital. Los dispositivos deben quedar fuera del dormitorio y desconectarse al menos una o dos horas antes de dormir. UNICEF ha señalado que el hábito de dormir con el móvil en la habitación y conectarse de madrugada se asocia a un aumento de riesgos digitales y problemas de descanso.
- Educar con el ejemplo adulto. El acuerdo familiar pierde fuerza si los adultos responden mensajes durante la comida o miran el móvil constantemente mientras piden desconexión. La primera pauta educativa es revisar el propio uso: los niños aprenden por imitación.
«El verano debe ser un espacio de descanso y reseteo mental, pero no puede convertirse en tres meses de descontrol digital que debiliten los hábitos construidos durante el curso. No dejemos que la tecnología sustituya a las experiencias reales de la infancia, concluye Harrington.
Sobre Colegios RC:
Colegios RC es la obra educativa sin ánimo de lucro del Regnum Christi. Cuenta con 7.800 alumnos entre sus siete colegios en Barcelona, Madrid, Valencia y Sevilla, además de la Universidad Francisco de Vitoria (Pozuelo, Madrid). En total en el mundo son 142 colegios y 14 universidades, lo que supone una comunidad educativa de más de 153.000 alumnos, incluyendo las 4 academias ubicadas en EE. UU., Irlanda y Suiza en las que los alumnos pueden realizar cursos completos o parciales completando su formación internacional.
La misión de Colegios RC es la de ofrecer una formación integral, cristiana y bilingüe a niños y niñas de 4 meses a 18 años.
Su modelo educativo se basa en cuatro pilares, estrechamente ligados entre sí, como son la Excelencia Académica, la Formación Internacional, el Acompañamiento Personal y la Formación Católica.
Este modelo educativo, el reconocimiento de los seis colegios privados del grupo como Cambridge International Schools y sus excelentes resultados académicos, hacen que todos sus colegios se incluyan de forma recurrente en los mejores rankings de colegios de España.













