La Sala Valente acogió esta mañana la presentación de “Jugando entre recuerdos”, una iniciativa del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) del Ayuntamiento de Ourense. El proyecto sitúa a las personas mayores en el centro de la vida comunitaria como transmisoras de cultura, experiencia y valores a través de la recuperación de los juegos tradicionales de su infancia.
La iniciativa, impulsada por la empresa gestora del SAD, Clece, recoge los recuerdos de personas usuarias del servicio, que compartieron los juegos con los que crecieron en una época en la que la calle era el principal espacio de encuentro y la imaginación el mejor juguete. El resultado es una revista ilustrada que recopila juegos tradicionales como el escondite, el pañuelo, las canicas o la billarda, y los acerca a las nuevas generaciones como alternativa de ocio saludable y compartido.
La concejala de Asuntos Sociales, Tamara Silva, y la delegada social de Clece, Laura Cantero, presentaron este trabajo. En su desarrollo han participado las 214 auxiliares del servicio, que acompañaron la recogida de testimonios y la elaboración de la publicación, preguntando a las 486 personas usuarias actuales por aquellos divertimentos de su infancia.
El Ayuntamiento dará continuidad al proyecto mediante actividades en los centros educativos para que niños y niñas reciban la visita de los participantes en esta iniciativa y puedan compartir directamente los juegos tradicionales.
Historias que cobran vida
Detrás de cada uno de estos juegos hay historias personales que reflejan la vida cotidiana de varias generaciones de ourensanos. Celso Crespo, de 84 años, recuerda cómo una simple teja se convertía en tiza para dibujar la rayuela en la calle, mientras que Luz Rocío Cadavid, de 93, evoca las tardes jugando al “truco” con sus amigas, donde lo importante era compartir risas fuera y no la “Mariquita Pérez” que esperaba en casa.
También María Milagros González, de 75 años, rememora cómo todo un pueblo se reunía para jugar al pañuelo, y Manuel Blanco, de 91, que aún hoy presume de su destreza con las canicas, un juego en el que llegó a destacar entre sus compañeros.
“Quisimos recoger no solo juegos, sino recuerdos cargados de emoción que demuestran que lo más valioso no era lo que se tenía, sino cómo se compartía”, señaló Laura Cantero.
Lucha contra la soledad no deseada
La iniciativa forma parte de una estrategia orientada al envejecimiento activo y a la lucha contra la soledad no deseada, fomentando espacios de encuentro entre generaciones.
“Recordar es volver a pasar por el corazón. Para muchas personas mayores, evocar su infancia es una forma de bienestar emocional y de reafirmar quiénes son”, destacan desde el Servicio de Ayuda a Domicilio.
En un contexto marcado por el uso de pantallas y el ocio individual, “Xogando entre lembranzas” apuesta por volver a lo esencial: el juego compartido, la creatividad y las relaciones humanas. Porque, como demuestran los propios protagonistas del proyecto, jugar no es solo cosa de niños: es una forma de aprender, convivir y construir recuerdos que permanecen toda la vida.













