Hacer la compra continúa siendo uno de los principales quebraderos de cabeza para muchas familias. Aunque algunos precios se han estabilizado o han bajado, llenar la nevera y la despensa sigue costando más que hace un año. La evolución más reciente del Índice de Precios de Consumo (IPC) confirma que la alimentación mantiene una tendencia alcista, aunque con diferencias importantes entre productos.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), los alimentos y las bebidas no alcohólicas se encarecieron un 2,7 % interanual en España en septiembre de 2026. En Galicia, la subida fue del 3 %. Son incrementos que reflejan una presión continuada sobre el presupuesto doméstico, aunque no todos los alimentos han seguido la misma trayectoria.
El análisis de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) sobre su cesta de la compra de septiembre detectó precisamente este comportamiento desigual: mientras frutas, verduras, carnes, pescados y bebidas registraron aumentos en su muestra, otras categorías consiguieron abaratarse.
Los productos envasados y los lácteos, entre las categorías que bajaron
El informe de la OCU señala que durante septiembre descendieron los precios de los productos de despensa, los artículos de droguería e higiene y los lácteos incluidos en su seguimiento. Estas categorías ofrecen cierto alivio frente al encarecimiento de otros productos habituales de la compra semanal.
Sin embargo, conviene hacer una distinción importante: que una categoría baje de precio en una cesta de supermercado no significa que todos sus productos sean más baratos en todos los establecimientos. Las marcas, las ofertas, el tamaño de los envases y la cadena de distribución pueden producir diferencias importantes.
Por eso, comparar precios por unidad o por kilogramo y revisar las promociones sigue siendo una herramienta útil para detectar dónde se puede ahorrar.
Las frutas, las verduras, la carne y el pescado mantienen la presión
En el lado contrario, los productos frescos continúan mostrando una evolución más complicada. El seguimiento de la OCU de septiembre registró subidas en frutas, verduras, carnes y pescados, además de un incremento en las bebidas.
La evolución de estos alimentos tiene un efecto directo sobre la compra diaria, ya que forman parte de la cesta habitual de muchos hogares. Además, sus precios pueden variar de forma significativa en función de la temporada, la disponibilidad de producto, los costes de transporte y las condiciones de producción.
Los datos reflejan así una realidad desigual: algunos productos ofrecen pequeñas bajadas, pero estas no son suficientes para compensar necesariamente el encarecimiento de otras categorías.
Galicia también nota el encarecimiento de la alimentación
En Galicia, los alimentos y las bebidas no alcohólicas registraron en septiembre una subida interanual del 3 %, según el Instituto Galego de Estatística, a partir de los datos del INE. El incremento se sitúa ligeramente por encima de la media española, del 2,7 %.
La evolución de los precios afecta tanto a las familias que realizan grandes compras semanales como a quienes adquieren productos frescos a diario. En un contexto de encarecimiento general del coste de la vida, pequeñas diferencias en el precio de los alimentos pueden acabar teniendo un impacto relevante en el gasto mensual.
La recomendación para los consumidores pasa por comparar establecimientos, comprobar el precio por kilo o litro, planificar las compras y aprovechar las ofertas sin adquirir cantidades que después puedan desperdiciarse.
¿Ha dejado de subir algún alimento?
Los datos disponibles no permiten afirmar que exista una lista definitiva de alimentos cuyo precio no haya subido en todos los supermercados. Lo que sí muestran es que algunas categorías registraron descensos durante septiembre, especialmente los productos de despensa, los artículos de droguería e higiene y los lácteos dentro de la cesta analizada por la OCU.
Para identificar alimentos concretos que se hayan abaratado, es necesario consultar el desglose por producto y comparar el mismo periodo. Una bajada mensual tampoco implica necesariamente que ese alimento sea más barato que hace un año.
La conclusión es clara: la cesta de la compra sigue encareciéndose, pero no todos los productos lo hacen al mismo ritmo. Para encontrar oportunidades de ahorro, conviene mirar más allá del precio total del ticket y comparar la evolución de cada alimento.










