La sequedad, el picor, la irritación y las molestias urinarias pueden estar relacionados con los cambios hormonales de la menopausia. El síndrome genitourinario puede afectar al 50-75% de las mujeres, según los datos recogidos en la información difundida por especialistas.
Los sofocos y los sudores nocturnos suelen ser los síntomas más conocidos de la menopausia, pero no son los únicos. Los cambios hormonales que se producen durante esta etapa también pueden afectar a la vulva, la vagina y el aparato urinario, provocando molestias que pueden pasar desapercibidas o confundirse con otros problemas.
Con motivo del Día Mundial de la Menopausia, que se conmemora el 18 de octubre, los especialistas recuerdan la importancia de reconocer estos síntomas y consultar con un profesional sanitario cuando persisten o afectan a la calidad de vida.
Entre las alteraciones menos conocidas se encuentra el síndrome genitourinario de la menopausia (SGM), un conjunto de síntomas relacionados principalmente con la disminución de los estrógenos. Según los datos facilitados en la información de la campaña, puede afectar aproximadamente al 50-75% de las mujeres.
Qué es el síndrome genitourinario de la menopausia
El síndrome genitourinario de la menopausia engloba diferentes cambios que pueden aparecer en los tejidos de la vulva y la vagina, así como en el aparato urinario, durante la transición menopáusica y después de ella.
La disminución de los estrógenos puede reducir la lubricación y la elasticidad de los tejidos y favorecer la aparición de molestias que interfieren en la vida cotidiana.
Entre los síntomas más habituales se encuentran:
- Sequedad vaginal y vulvar, que puede provocar incomodidad durante el día.
- Picor, ardor e irritación en la zona genital.
- Dolor o molestias durante las relaciones sexuales, especialmente cuando existe sequedad.
- Cambios en la lubricación y en la respuesta sexual.
- Mayor frecuencia o urgencia urinaria, con necesidad de orinar más a menudo.
- Molestias al orinar y mayor recurrencia de infecciones urinarias en algunas mujeres.
La intensidad de estos síntomas varía de una persona a otra. No todas las mujeres experimentan las mismas molestias ni necesitan el mismo abordaje.
Los síntomas de la menopausia van más allá de los sofocos
La menopausia puede acompañarse de manifestaciones físicas, emocionales, sexuales y relacionadas con el sueño. Además de los sofocos y los sudores nocturnos, algunas mujeres experimentan cansancio, alteraciones del descanso, irritabilidad, cambios en el estado de ánimo o dificultades de concentración.
También pueden producirse cambios en la respuesta sexual y en la salud genitourinaria.
Conocer esta variedad de manifestaciones ayuda a comprender que la experiencia de la menopausia no es igual para todas las mujeres y que determinados síntomas pueden requerir atención específica.
Por qué muchas mujeres no relacionan estas molestias con la menopausia
La sequedad, el picor o las molestias al mantener relaciones sexuales pueden atribuirse al envejecimiento o considerarse consecuencias inevitables de esta etapa. Sin embargo, cuando los síntomas persisten o afectan al bienestar, es importante no resignarse a convivir con ellos sin consultar.
El síndrome genitourinario puede influir en la vida sexual, la autoestima, la percepción de la propia imagen corporal y la calidad de vida.
Reconocer los síntomas es un primer paso para hablar de ellos con naturalidad y facilitar su valoración sanitaria. El diagnóstico debe realizarlo un profesional, que podrá determinar si las molestias están relacionadas con la menopausia o responden a otra causa.
Autoexploración vulvar: conocer el propio cuerpo para identificar cambios
La campaña Te Toca(s), impulsada por Shionogi, busca promover el conocimiento de la anatomía vulvar y normalizar la autoexploración como una práctica de autocuidado femenino.
La propuesta pretende que las mujeres conozcan mejor su anatomía y puedan identificar cambios respecto a su situación habitual, así como reconocer molestias que merezcan una consulta médica.
La autoexploración no permite diagnosticar por sí sola una enfermedad ni sustituye las revisiones ginecológicas. Su finalidad es favorecer el conocimiento corporal y facilitar que las mujeres expresen sus dudas y síntomas en consulta.
Ante un cambio persistente, dolor, irritación o molestias urinarias, la recomendación es solicitar valoración sanitaria en lugar de asumir que se trata necesariamente de una consecuencia de la menopausia.
Qué hacer ante la sequedad, el picor o el dolor durante las relaciones sexuales
Las molestias vulvovaginales y urinarias pueden tener distintas causas, por lo que no conviene recurrir a tratamientos sin conocer su origen.
Un profesional sanitario puede valorar los síntomas, descartar otras afecciones y proponer alternativas adaptadas a cada caso. El abordaje dependerá de las molestias, los antecedentes y las necesidades de cada mujer.
Si aparecen dolor intenso, sangrado vaginal después de la menopausia, síntomas que empeoran o molestias urinarias persistentes, es importante buscar atención sanitaria. La presencia de fiebre o dolor en la zona lumbar junto con síntomas urinarios requiere una valoración médica rápida.
Día Mundial de la Menopausia: hablar de salud femenina sin tabúes
El Día Mundial de la Menopausia, que se celebra cada 18 de octubre, ofrece una oportunidad para aumentar la información sobre una etapa natural de la vida de las mujeres y sobre sus posibles efectos en la salud.
La información sobre el síndrome genitourinario pretende dar visibilidad a síntomas que pueden afectar al bienestar físico, sexual y emocional, pero que no siempre se identifican o se consultan.
El mensaje de los especialistas es claro: la sequedad, el picor, el dolor durante las relaciones sexuales o las molestias urinarias persistentes no deben asumirse como algo que haya que soportar sin ayuda. Reconocerlos y consultar permite valorar las posibles causas y conocer las alternativas disponibles.










