El presidente de la Asociación de Constructores de Pontevedra y miembro de Fegacons, Miguel Caruncho, ha analizado en los micrófonos de Matinal Líder las causas tras la escasez de vivienda y la parálisis promotora que afecta a Galicia. Lejos de ser únicamente un debate político, Caruncho señala que el sector atraviesa una «tormenta perfecta» condicionada por el déficit acumulado, los costes de producción y las trabas en el planeamiento urbanístico.
Un déficit arrastrado desde la crisis de 2008
Caruncho recordó que el origen del problema se remonta a la crisis financiera de 2008, erróneamente etiquetada como «crisis del ladrillo». Aquel impacto frenó en seco la inversión privada y pública, paralizando promociones en marcha y reduciendo drásticamente el ritmo de edificación en toda la comunidad.
A este déficit estructural se le han sumado factores recientes como la pandemia del COVID-19, el encarecimiento de los materiales de construcción y la falta de seguridad jurídica en los planeamientos de diversos municipios.
El cuello de botella del suelo y los nuevos mecanismos
Sobre la disponibilidad de terrenos para construir, el representante de los constructores pontevedreses destacó el papel de las herramientas autonómicas recientementes activadas:
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Iniciativas como los PIAS: Permiten liberar e incorporar suelos residuales u obsoletos cuya urbanización resultaba inviable económicamente, poniéndolos a disposición de las promotoras.
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Planes generales desactualizados: Denunció que varias urbanizaciones clave en Galicia continúan regulándose mediante planeamientos aprobados hace cuatro décadas, aunque valoró positivamente la reciente aprobación de nuevos planes urbanísticos en grandes ciudades gallegas.
Para el presidente de los constructores pontevedreses, además de la liberación de suelo, el reto actual reside en lograr cuadrar los planes de negocio de las nuevas promociones en un contexto de costes elevados.










