La anafilaxia es la reacción alérgica más grave que puede sufrir un paciente alérgico al entrar en contacto con el alérgeno, ya que puede provocar una parada cardiorrespiratoria en pocos minutos. En España, tiene un desenlace fatal en hasta un 2% de los casos*.
La principal causa de anafilaxia en nuestro país en niños es el contacto con alimentos, especialmente leche, huevo, frutos secos, pescado y marisco. Actualmente, la alergia alimentaria afecta aproximadamente a 1 de cada 12 menores de 14 años en España*, una cifra que continúa en aumento. Sin embargo, la mayoría de los colegios sigue sin contar con un procedimiento definido de actuación frente a la anafilaxia por la falta de un marco regulatorio.
En este contexto, Amapola Munuera, farmacéutica especializada en alergia alimentaria, confirmó la urgencia de contar con una legislación que asegure un entorno escolar libre de anafilaxia mediante la implantación de protocolos homogéneos a nivel nacional en los centros escolares que incluyan como base la formación de todo el personal educativo en la identificación de la anafilaxia y en la administración de la adrenalina.
5 aspectos a tener en cuenta en la actuación frente a una anafilaxia
La adrenalina intramuscular es el medicamento de elección ante una reacción de anafilaxia. Se trata de un fármaco de acción rápida, sujeto a receta médica que el médico prescribe al niño alérgico a alimentos junto con la obligatoriedad de llevarlo encima en todo momento. Independientemente de las posibles interacciones con algunas patologías, ante una anafilaxia y el subsecuente riesgo de muerte inminente del paciente, existe indicación de administración inmediata de la adrenalina.
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Actuación rápida
“La adrenalina administrada de forma precoz consigue resolver satisfactoriamente la mayoría de las anafilaxias. Por eso, es fundamental que el personal escolar sepa reconocer los síntomas y actuar sin demora”, explica Munuera. La anafilaxia actúa en cascada y puede desencadenar una parada cardiorrespiratoria en pocos minutos, por lo que una actuación rápida es esencial para revertir la reacción cuanto antes y minimizar así el riesgo de muerte.
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Administración correcta
El uso del autoinyector de adrenalina requiere una formación básica y sencilla, que posibilitará al cuidador a actuar sin miedo ni demora.
El procedimiento se inicia retirando el tapón de seguridad del autoinyector, opuesto a la zona de por dónde saldrá la aguja, y sujetando el autoinyector con fuerza con la mano dominante, rodeándolo por completo con el puño cerrado.
La inyección debe aplicarse exclusivamente en la parte exterior del muslo, incluso a través de la ropa si es necesario, presionando el dispositivo con firmeza y manteniéndolo durante aproximadamente tres segundos antes de retirarlo. Después, se recomienda masajear ligeramente la zona unos segundos y llamar inmediatamente a los servicios de emergencia.
Para comprobar que la medicación se ha administrado correctamente, basta con revisar la ventana de control del autoinyector, que se oscurece tras la aplicación.
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Segunda administración
La farmacéutica añade que es recomendable llevar dos autoinyectores de adrenalina, ya que en algunos casos puede ser necesaria una segunda dosis hasta recibir atención médica. El efecto de la adrenalina dura dos horas, por lo que el paciente tras la inyección debe trasladarse a urgencias inmediatamente para monitorización posterior.
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Aplicar ante la duda
Munuera insiste además en que, ante la sospecha de una anafilaxia, es preferible administrar la adrenalina, aunque existan dudas. “El principal riesgo es no ponerla a tiempo”, subraya.
La especialista recuerda que la adrenalina es un medicamento seguro y que retrasar su administración puede producir que se agrave rápidamente la reacción alérgica, aumentando el riesgo de muerte.
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Conservación y caducidad
La farmacéutica también incide en la necesidad de que los centros escolares cuenten con sistemas adecuados de almacenamiento y acceso rápido a la medicación de rescate.
Los autoinyectores deben conservarse en condiciones adecuadas de humedad y temperatura inferior a 25ºC, idealmente bajo supervisión de un enfermero escolar, correctamente identificados y accesibles para garantizar una respuesta inmediata.
Además, también debe contemplarse en el protocolo que estos medicamentos se distribuyen actualmente con una caducidad aproximada unos seis meses para su correcta renovación.
Manifiesto “Cada minuto cuenta”
El pasado mes de abril, Amapola Munuera participó junto a la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex (AEPNAA) en la jornada “Cada minuto cuenta: por unas escuelas seguras frente a la anafilaxia”, que tuvo lugar en el Congreso de los Diputados, donde la asociación de pacientes y las sociedades científicas de mayor relevancia en alergología reclamaron una legislación nacional que garantice protocolos homogéneos de actuación ante reacciones anafilácticas en los centros educativos.
En el encuentro se presentó el manifiesto “Cada minuto cuenta”, a petición de AEPNAA, y respaldado por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) y la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI), quienes manifestaron la necesidad real y social de contar con una legislación urgente ante la anafilaxia en el entorno escolar.
El documento reclama cinco medidas prioritarias: protocolos nacionales homogéneos en centros escolares, planes individualizados para cada alumno alérgico, formación de toda la comunidad educativa, disponibilidad de adrenalina en espacios públicos y coordinación entre los ámbitos sanitario y educativo.
*Fuente 1: Clínica Universitaria de Navarra
*Fuente 2: Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP)
Sobre Amapola Munuera
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Amapola Munuera es Ingeniera Aeronáutica por la UPM y MBA por el IE, tras lo que realizó un cambio profesional hacia el ámbito sanitario licenciándose en Farmacia por la UAX, consolidándose como referente en digitalización de farmacias con la obtención de la primera aprobación en España por la AEMPS para venta online de medicamentos no sujetos a receta.
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Como farmacéutica, se ha especializado en Alergia Alimentaria (“Food Hypersensitive”) en el prestigioso Imperial College de Londres, es Full Member de la EAACI (European Academy of Allergy and Clinical Inmunology) y Socio Adherido de la SEAIC (Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica). Además, en su compromiso con la divulgación científica, formación y concienciación social en Alergia Alimentaria, forma parte de la Asociación de pacientes AEPNAA (Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y al Látex) donde colabora como voluntaria.













