Durante los últimos diez años, A Coruña ha vivido una transformación silenciosa de su mercado laboral. Aunque las cifras globales de empleo muestran una evolución positiva en los últimos ejercicios, especialmente impulsadas por los servicios, la tecnología y el efecto tractor de Inditex, la ciudad ha perdido miles de puestos de trabajo en sectores que históricamente constituían la base de su economía: la industria, la banca y determinadas actividades vinculadas a las telecomunicaciones y la logística.
El caso más evidente es el de la industria. Según diversos análisis laborales, A Coruña ha perdido más de un millar de empleos industriales en la última década. Mientras en 2011 el sector empleaba a unas 8.500 personas, en los últimos años la cifra se situó por debajo de los 7.500 trabajadores. El peso de la industria en el empleo total de la ciudad también ha retrocedido, reflejando una progresiva terciarización de la economía coruñesa.
La caída fue especialmente intensa tras la pandemia. Datos de la Encuesta de Población Activa llegaron a reflejar un desplome cercano al 50% del empleo industrial entre 2016 y 2021, una tendencia que afectó a numerosas actividades manufactureras y auxiliares que durante décadas habían generado empleo estable y cualificado.
Otro de los grandes ajustes se produjo en el sector financiero. La reestructuración bancaria iniciada tras la crisis financiera tuvo un impacto directo en A Coruña, antigua capital financiera gallega. Los estudios de la Universidade da Coruña estiman que el empleo en bancos y cajas dentro del municipio cayó desde cerca de 1.830 trabajadores en 2007 hasta menos de un millar una década después, una reducción superior al 45%. Paralelamente desaparecieron más de un centenar de oficinas bancarias en la ciudad.
La digitalización también ha cambiado el panorama laboral. Las telecomunicaciones y algunos segmentos tecnológicos han reducido plantillas en toda España debido a procesos de automatización y reorganización empresarial, una tendencia que afecta igualmente a áreas urbanas como A Coruña, donde las nuevas tecnologías generan empleo, pero no siempre compensan la pérdida de puestos tradicionales.
Sin embargo, la fotografía actual es más compleja que una simple pérdida de empleo. Mientras desaparecían puestos industriales y financieros, otros sectores crecían con fuerza. El ecosistema generado alrededor de Inditex, los servicios avanzados, la economía digital y las actividades empresariales han permitido a la ciudad mantener su capacidad de atracción laboral. De hecho, diversos informes económicos sitúan a A Coruña entre las áreas urbanas más dinámicas de Galicia y con menores tasas de desempleo.
La paradoja coruñesa es evidente: la ciudad crea empleo, pero no necesariamente del mismo tipo que pierde. Los trabajos industriales y financieros, tradicionalmente mejor remunerados y más estables, dejan paso a una economía más basada en servicios, comercio, logística y actividades tecnológicas. El resultado es una transformación profunda del tejido productivo local.
A día de hoy, A Coruña sigue siendo uno de los motores económicos de Galicia y lidera la creación de empleo provincial. Sin embargo, los expertos advierten de que el gran reto para la próxima década será recuperar peso industrial y consolidar actividades de alto valor añadido que permitan generar empleo cualificado y estable, evitando que la ciudad dependa en exceso del sector servicios.
En definitiva, la última década deja una conclusión clara: A Coruña no ha dejado de crear oportunidades laborales, pero sí ha perdido una parte importante de los empleos que durante generaciones sustentaron su fortaleza económica. La cuestión ahora es si la nueva economía será capaz de sustituir con la misma calidad y estabilidad a aquellos puestos que desaparecieron.













