El proyecto “SEAFOODTURE”, de tres años de duración y que comenzó en 2024,
avanza en los primeros resultados para una valorización integral de la biomasa de algas,
desarrollando así productos alimentarios sostenibles y de alto valor nutricional.
Se trata de una iniciativa internacional, coordinada por el Instituto de Investigaciones
Marinas (IIM-CSIC) a través de grupo de Química de Productos Marinos y el Instituto
de Ciencias de la Alimentación (CIAL-CSIC), en la que participan Tarsus Üniversitesi
(Turquía), la empresa gallega Porto-Muiños, Sapienza Università di Roma (Italia),
Universidade de Aveiro (Portugal), Innovate Solutions (Irlanda), Matís (Islandia), SINTEF
Ocean (Noruega) y Seaweesh, Tartu Ülikool (Estonia).
Está financiada por Sustainable Blue Economy Partnership (SBEP) y cuenta con la
cofinanciación del Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI) y del
Programa marco de investigación e innovación “Horizonte Europa” de la Unión Europea.
Los objetivos del proyecto son valorizar las algas marinas como fuentes alternativas de
proteínas; utilizar los residuos industriales de algas para el desarrollo de materiales de
envases bio-basados y estudiar estrategias para mejorar las propiedades nutricionales,
tecno-funcionales y la aceptación por parte de los consumidores de productos basados
en algas.
Para ello, se exploran las metodologías de cultivo y recolección de distintas especies de
algas (entre ellas, Saccharina latissima, Gracilaria spp., Palmaria palmata, Pyropia spp. y Ulva
spp.), tanto cultivadas como silvestres, endémicas de diferentes cuencas marinas
europeas. Estas se han seleccionado considerando especies pertenecientes a las tres
categorías de algas (pardas, rojas y verdes) y en función de su potencial de producción a
gran escala y su contenido proteico.
“Las algas marinas son una excelente fuente de proteínas y fibras dietéticas de alta calidad
nutricional, y toda su biomasa puede aprovecharse para generar productos alimenticios
de alto valor añadido y materiales de envasado mediante métodos de cultivo sostenibles
y resilientes, y enfoques de procesado con tecnologías limpias.”, explica Patricia López,
investigadora del IIM-CSIC y co-coordinadora del proyecto.
El proyecto caracterizará las algas en términos de composición química, perfil de
aminoácidos, análisis de polifenoles y monosacáridos, así como la micro y nanoestructura
de sus tejidos para identificar las especies con mayor contenido proteico y fibra dietética.
Tras esta selección, se aplicarán diferentes pretratamientos para optimizar los procesos
de extracción de proteínas, obteniendo productos menos refinados y reduciendo el
impacto ambiental del proceso productivo.
A continuación, se caracterizará la composición, la calidad nutricional y las propiedades
tecnofuncionales de los ingredientes obtenidos, para evaluar su potencial como
ingredientes alimentarios, garantizando su seguridad para el consumo humano.
Se elaborarán y evaluarán prototipos de alimentos que incorporen extractos de algas.
Los prototipos modelo se seleccionarán en función de encuestas y análisis de mercado.
Se estudiará la microestructura y la digestibilidad de los prototipos más prometedores
para evaluar el impacto de la matriz alimentaria y los métodos de procesamiento.
Además, se realizarán análisis sensoriales para evaluar la aceptación por parte de los
consumidores de la UE.
Los residuos obtenidos de la extracción industrial de polisacáridos o de la producción
de extractos ricos en proteinas se procesarán para generar diferentes tipos de envases,
como películas, materiales termoformados y almohadillas de aerogel.
El proyecto en su conjunto se evaluará mediante la metodología de “Ánalisis de Ciclo
de Vida”, siguiendo las normas ISO 14040 e ISO 14044, con el objetivo de determinar
el desempeño ambiental de cada una de sus fases y comparar la huella ecológica de los
productos alimentarios basados en algas con la de productos convencionales.
Hasta la fecha, el proyecto ha generado avances significativos en el desarrollo y
caracterización de ingredientes y productos alimentarios innovadores a base de algas.
“Se han realizado estudios sensoriales de prototipos de snacks y de otros alimentos
formulados con las especies de algas de mayor contenido proteico, así como el
desarrollo de prototipos de biomateriales destinados a prolongar la vida útil de los
alimentos mediante la valorización de los residuos generados tras la extracción de
polisacáridos. Paralelamente, se ha llevado a cabo una caracterización exhaustiva de la
estructura y composición de distintas especies de algas procedentes de diferentes mares
y océanos, permitiendo establecer comparaciones sobre su variabilidad. Asimismo, se ha
evaluado la calidad nutricional y la digestibilidad de las diferentes especies y de los
prototipos desarrollados”, explica Patricia López.
En la actualidad, el equipo de investigación está preparando un estudio de consumidores
a gran escala en varios países europeos con el objetivo de identificar los principales
factores que impulsan la aceptación y el consumo de productos elaborados con algas.
De forma complementaria, continúan desarrollándose investigaciones en profundidad
sobre las interacciones moleculares entre los componentes de la pared celular de las
algas, con el fin de comprender mejor la relación entre su estructura, su funcionalidad y
sus propiedades nutricionales.













