Son cuatro estudiantes de Ingeniería Aeroespacial de la Universidade de Vigo y un alumno del IES Sánchez Cantón. Han diseñado y construido un vehículo eléctrico de competición de bajo coste, lo han llevado hasta Austria y han conseguido el tercer puesto en las pruebas estáticas de un certamen internacional. Detrás del proyecto está Ziptie Motorsport, una iniciativa que comenzó como una idea entre amigos y terminó convirtiéndose en un reto de ingeniería.
¿Quiénes son los cinco integrantes de Ziptie Motorsport?
Ziptie Motorsport es una asociación juvenil formada por cinco estudiantes que comparten su pasión por la ingeniería, la tecnología y el mundo del motor.
Cuatro de ellos estudian segundo curso del Grado en Ingeniería Aeroespacial en la Escuela de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio del Campus de Ourense, perteneciente a la Universidade de Vigo.
Sus nombres son:
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Nicolás Outón, uno de los integrantes que ha explicado cómo nació y evolucionó el proyecto.
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José Luis Penide, estudiante de Ingeniería Aeroespacial.
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Carlos Vázquez, estudiante de Ingeniería Aeroespacial.
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Pablo Álvaro Froiz, estudiante de Ingeniería Aeroespacial.
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Guillermo Penide, alumno del IES Sánchez Cantón, que completa el equipo.
No se trata de una escudería profesional ni de un equipo universitario con una gran infraestructura detrás. Es una iniciativa impulsada por jóvenes que han decidido aplicar sus conocimientos para fabricar su propio vehículo de competición.
Project Zero, el kart eléctrico que construyeron ellos mismos
El gran protagonista de esta historia es Project Zero, el nombre del kart eléctrico desarrollado por los integrantes de Ziptie Motorsport.
El proyecto comenzó en febrero de 2026 con una idea aparentemente sencilla: construir un kart eléctrico gastando lo mínimo posible y conseguir el máximo rendimiento.
Lo que inicialmente era una propuesta entre amigos fue creciendo hasta convertirse en un auténtico trabajo de ingeniería.
Los estudiantes partieron del chasis de un kart tradicional, un EKR SR3, y trabajaron en su transformación para sustituir el motor de combustión por un sistema de propulsión eléctrica.
El resultado es un prototipo que combina mecánica, electrónica, diseño industrial y fabricación de componentes propios.
¿Cómo funciona el kart eléctrico de los estudiantes de Ourense?
El vehículo incorpora diferentes soluciones técnicas desarrolladas y adaptadas por los propios jóvenes.
Entre sus principales características destacan:
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Motor eléctrico: parte de una potencia nominal de 3 kW, adaptado para alcanzar picos teóricos de hasta 15 kW.
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Refrigeración líquida: un sistema diseñado para controlar la temperatura del motor.
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Batería de alta descarga: preparada para responder a las exigencias de la competición.
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Controlador electrónico: regula el funcionamiento y la entrega de potencia.
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Componentes impresos en 3D: piezas personalizadas diseñadas por los propios integrantes.
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Diseño CAD: herramientas de diseño asistido por ordenador para desarrollar diferentes elementos del vehículo.
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Sistemas de seguridad: adaptaciones realizadas para cumplir los requisitos técnicos de la competición.
No se limitaron a comprar un kart eléctrico y modificar su aspecto. Su trabajo consistió en transformar una base mecánica convencional y desarrollar buena parte de los componentes necesarios para convertirla en un vehículo de competición.
De Ourense a Viena, el salto a una competición internacional
El esfuerzo tuvo su recompensa en la HTL Zero Emission Challenge 2026, celebrada en Viena los días 21 y 22 de octubre.
Ziptie Motorsport se convirtió en el primer equipo internacional en participar en esta competición, habitualmente vinculada a centros y equipos de la región austríaca.
Los jóvenes ourensanos compitieron en la categoría Advanced frente a una veintena de equipos austríacos.
El resultado fue un tercer puesto en las pruebas estáticas, una parte de la competición en la que se evalúan aspectos técnicos y de diseño del vehículo.
Es importante precisar que el podio corresponde a esas pruebas estáticas, no a una tercera posición en una carrera de velocidad.
Para el equipo, el resultado tuvo un valor especial porque consiguieron competir internacionalmente con un vehículo desarrollado por ellos mismos y con recursos mucho más limitados que los de otros participantes.
Nicolás Outón explica cómo nació el proyecto
Uno de los integrantes, Nicolás Outón, explicó que la idea inicial era construir un kart para disfrutar en el circuito.
La posibilidad de participar en Viena cambió completamente las dimensiones del proyecto.
El equipo tuvo que acelerar el trabajo, organizar las tareas de otra manera y adoptar una mentalidad mucho más profesional para cumplir los plazos.
Outón destacó que la experiencia fue muy positiva y que el comportamiento del vehículo durante la competición respondió a las expectativas del grupo.
La participación en Austria convirtió así una iniciativa universitaria y juvenil en una experiencia real de ingeniería aplicada.
El apoyo de Ourense y de varias empresas hizo posible el viaje
El proyecto contó con el respaldo del Concello de Ourense y de la Xunta de Galicia, a través de la Consellería de Educación, Ciencia, Universidades y Formación Profesional y Galicia Calidade.
También colaboraron Hotel Princess, Hotel Villaméxico, Apersa, EcoAuriense, Iuvenorlab, VESC Project, Onshape y Racing Dakart Sanxenxo.
La financiación y la logística fueron dos de los grandes retos. Trasladar un vehículo eléctrico y su batería hasta Austria exigía resolver cuestiones técnicas y de transporte que iban mucho más allá de construir el kart.
Ourense demuestra el potencial de sus jóvenes ingenieros
El alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, y la concejala de Artes y Festejos, Noa Rouco, recibieron a los integrantes del equipo en el Concello para felicitarlos por su resultado.
La historia de Ziptie Motorsport deja una imagen interesante del talento joven que se desarrolla en el Campus de Ourense: estudiantes que todavía están en los primeros cursos de su carrera universitaria y que ya han sido capaces de diseñar, fabricar y poner a prueba un prototipo propio en una competición internacional.
Cinco jóvenes, un kart eléctrico construido por ellos mismos y un tercer puesto en Viena. Project Zero demuestra que una idea nacida entre amigos puede terminar convirtiéndose en un proyecto de ingeniería con proyección internacional.










