La moción de censura en el ayuntamiento de Lugo ha puesto en evidencia las malas relaciones en el grupo municipal del PSOE. Hay ediles que no se hablan y alguno ya le está moviendo la silla al aún alcalde Miguel Fernández. Mauricio Repetto ha sido el primero en desmarcarse del actual regidor. Empieza la movida promovida por Candia. En el BNG, a su actual líder, que ocupa la tenencia de Alcaldía en la corporación, Rubén Arroxo, la UPG, aprovechando la coyuntura, lo quiere mandar a galeras y colocar a un propio que respete las esencias del nacional comunismo. Los muchachos de Antón Bao claman venganza.
Visto lo visto igual al PP le sale bien la moción. De hecho, la manifestación en contra del «asalto al poder» apenas reunió a millar y medio de personas y eso que se enviaron autobuses desde distintos puntos de Galicia, A Coruña, verbigracia. Inés Rey fletó un autobús, la próxima vez igual le llega con un sidecar, dado su escaso poder de convocatoria. El espíritu cainita anida en el socialismo gallego, solo Abel Caballero mantiene firme el timón, se le reconoce su «auctoritas».
En Madrid, mientras tanto, caen chuzos de punta contra el «sanchismo», bastante tienen con intentar defenderse como para ocuparse de Galicia, ese finisterre gobernado «in aeternum» por los conservadores, herederos de Manuel Fraga, «galego coma ti», eslogan con el que conquistó la Xunta por primera vez.









