Las mociones de censura van por barrios, mejor dicho, por ayuntamientos. Ahora le toca al PSOE rasgarse las vestiduras por un «quítame allá esa alcaldía». Y es razonable. Lugo es la capital de la provincia y un soporte importante para mantener la Diputación. El PP se ha hecho con la joya de la corona, veremos lo que le dura. Lo cierto es que las mociones de censura son como un boomerang, siempre acaban volviendo.
Recuerdo que hace algo más de una década Besteiro celebraba por todo lo alto arrebatarle al PP el ayuntamiento de Ourol gracias a una tránsfuga, nada menos que la número dos de los populares en el municipio. Begoña Moreiras, que así se llamaba la buena señora, dejó el PP para ser delegada de Economía y Hacienda con el PSOE, con un sueldo de 37.000 euros brutos al año.
Ahora han cambiado las tornas, son los populares los que, utilizando la misma treta, se van a quedar con la alcaldía de Lugo. La Moreiras de ayer es la Reigosa de hoy. Lo razonable es que se integre en el equipo de Elena Candia y cobre por ello. Sería lógico. En caso contrario, a mi me resultaría sospechoso, nadie hace estas cosas «gratis et amore». Qué mejor ejemplo de transparencia, aunque algunos no lo entiendan.
Por lo demás, Candia tiene un año por delante para demostrar que la moción era necesaria. Si no lo hace, se la juega. Tiempo al tiempo.













