La décima edición del informe de la Fundación SM, Jóvenes españoles 2026, se publica en un contexto de profundas transformaciones sociales, económicas y culturales que condicionan de forma decisiva las trayectorias vitales de las nuevas generaciones. Desde 1984, la Fundación SM mantiene un compromiso firme y sostenido con el análisis riguroso de la realidad juvenil, convencida de que solo desde el conocimiento profundo de sus experiencias, valores y expectativas es posible acompañar a la juventud de manera justa y responsable en su desarrollo personal y social.
Los resultados de este informe dibujan una juventud plural y diversa, con una fuerte centralidad de los vínculos afectivos —la familia y la amistad— y una clara aspiración a disponer de tiempo para el ocio y el cuidado personal. Sin embargo, también ponen de manifiesto movimientos significativos en la jerarquía de valores y en las expectativas de futuro, con un creciente peso de las preocupaciones materiales y una sensación de incertidumbre en gran parte de sus discursos. En este contexto, el trabajo y la educación pierden parte de su centralidad simbólica, lo que interpela directamente a quienes creemos en la educación como motor de sentido, equidad y transformación social.
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Los protagonistas de la actualidad responden en la entrevista del día, en Matinal Líder.
Pues ya es el momento de la entrevista. Tal como hemos anunciado, vamos a hablar de ese informe de la Fundación SM sobre la juventud española de nuestro tiempo, de ahora mismo. Desde hace semanas venimos comentando muchas noticias que publicamos y comentamos los medios sobre la profunda, enorme y profunda transformación que parece estar experimentando la juventud española en muchísimos aspectos.
Desde su actitud ante la vida, como definiciones políticas, como valores espirituales, etc. Y yo diría que este informe lo confirma. Es un informe tremendamente exhaustivo, elaborado por un grupo de gente y vamos a hablar precisamente con una de las autoras, que es Noelia Contreras. ¿Qué tal? Muy buenos días, Noelia.
No, él y Álvarez. Ah, pues no sé por qué me han puesto aquí. Bueno, ha sido un cambio de última hora. Perdona, Álvarez, que quede como Álvarez. ¿Estás de acuerdo con esto que acabo de decir, de que se está experimentando una enorme y profunda transformación? A ver, sí, sin duda se están experimentando cambios.
Fundamentalmente, ya nuestro primer capítulo, que es el que abre un poquito para dar perspectiva al resto, en cuanto a valores, pues se mantiene la importancia de la familia y de la salud, pero, sin embargo, ganan importancia otros valores, como es el ganar dinero y el disfrutar del ocio y el tiempo libre.
Estamos ante una juventud que se identifica con valores más individualistas, vinculados a su bienestar personal, frente a otros que pierden valores más idealistas, como puede ser el compromiso con el medioambiente, la igualdad social o la igualdad de género.
También baja valores como trabajo y educación, que ya con la situación laboral de precariedad y su consecuencia económica, estos valores también han bajado en la escala de importancia. Yo también creo detectar una decepción con el sistema, tanto político como de vida y económico.
También, efectivamente. En política hay un descontento generalizado, una desconfianza en la democracia y en cuanto a sus preocupaciones ahora, pues bueno, son aspectos económicos y de seguridad. Sus prioridades de acción política son el precio del alquiler, el salario mínimo, los impuestos.
Esas son las preocupaciones que tienen actualmente los jóvenes. ¿Se ha producido esto? ¿A qué lo atribuyes? ¿Me permites que te tutee, por favor? ¿A qué lo atribuyes? ¿Un poco a las sucesivas crisis? ¿Al cambio de paradigma económico? Hemos tenido como los últimos 20-25 años una sucesión de crisis financieras, la pandemia. ¿O simplemente es un movimiento pendular? digamos generaciones más idealistas luego vienen generaciones más pragmáticas Bueno, yo creo que ahora mismo, bueno, es verdad que los valores que defienden son más individualistas, incluso hedonistas, si quieres, pero yo creo que la situación que ellos están reivindicando es real, o sea, tienen una dificultad real para acceder a la vivienda, por ejemplo, o para acceder a un trabajo que les garantice un salario digno.
Que no sea precario. Entonces, eso yo creo que es ahora mismo las preocupaciones que ellos tienen. Entonces, por eso también han bajado en la escala de valores, pues, valores tradicionales como el trabajo y la educación, porque ahora ya no les garantiza que puedan acceder a una vivienda, a un trabajo digno. Y una desconfianza, por supuesto, en materia política. El descontento sí que es generalizado.












